Hacia el liderazgo de excelencia

De   Carlos Mora Vanegas  •  hace unos año  •  En Liderazgo,

El mundo medieval creía en un orden sobrenatural pero comprensible. El modelo de Newton creía en un orden inscrito en la naturaleza que podía ser aprehendido por la razón...El Paradigma de Heisenberg parece privarnos de toda protección ante la amenaza de un futuro desconocido y una realidad imposible de conocer"

Walter Wiesskopf

RESUMEN

El presente artículo es un extracto de la ponencia sobre Liderazgo empresarial moderno que se realizó en Fundacid. UC. 1993. en donde se expresó cómo la cátedra de Problemática de la Administración Venezolana interpreta lo que debe ser el rol del liderazgo de excelencia ante los requerimientos del escenario del momento , comprometiéndose a que las empresas venezolanas se desarrollen cumplan con su responsabilidad social logren plenamente lo formulado, definido, establecido en su misión y visión.

Se trata de hacer jun breve análisis de cuál debe ser el rol del liderazgo gerencial para el momento, tratar de que el ejecutivo reflexiones sobre esta percepción que actualmente se tiene de lo que se espera de un buen líder. Se está consciente que se puede cambiar de acuerdo a los requerimientos del entorno, no obstante hay aspectos fundamentales que nunca un buen líder debe descuidar si pretende alcanzar la excelencia.

FUNDAMENTOS, ALCANCES , REPERCUSIONES

Es un hecho cierto, que día a día nos enfrentamos con escenarios turbulentos, cambiantes, competitivos, en donde nos encontramos con una gran gama de productos, de bajos precios, con calidad y que requiere que las organizaciones cuenten con un liderazgo estratégico, de excelencia, que logre manejar aspectos tales como : metas compartidas; autoestima, asertividad y especialmente, crear un estado de ánimo general que se distinga por las notas de urgencia y de mejoramiento constante del todo; que este identificado con un alto logro y nivel de calidad de vida; medición sencilla y clara de lo que realmente es importante; que sepa integrarse con su equipo, de que todos tengan participación en la recogida de datos y en las tomas de decisiones; voluntad de realización; integridad total y ética; saber descentralizar y compartir la información; incentivar hacia el cambio; delegar y crear un sentido de urgencia, entre ostros aspectos.

El escenario actual, sea nacional e internacional demanda además, de un liderazgo competente, con gran conocimiento administrativo, con un dominio del pensamiento sistémico de la administración; con un buen manejo e identificación de las relaciones humanas, todo ello a fin de lograr los resultados establecidos, de que se tenga buena credibilidad en la dirección. Por supuesto, se debe evitar a toda costa el agrietamiento de la credibilidad a través del análisis de los valores y creencias divergentes. Es así, por ejemplo, que no debe someterse a discriminación a un individuo apto que no se adhiere a los mismos principios y creencias a las persuasiones de su jefe, como muchas veces se da en nuestro entorno. 

El buen líder debe cuidar celosamente su integridad, porque el compromiso general y las relaciones sin rivalidad deben descansar necesariamente en la confianza, que a su vez sólo puede ser engendrada por la total integridad.

Sin duda alguna, esta integridad significa vivir de acuerdo a los compromisos adquiridos, tanto dentro como fuera de la empresa. La integridad se manifiesta cuando los clientes comparten la misma percepción que tienen los empleados y líderes sobre los valores de una organización. Hay rectitud cuando existe honestidad, sinceridad y respeto entre todas las personas vinculadas a la organización. sean estos proveedores, contactos externos, clientes, staff o altos ejecutivos.

En otros términos, la integridad se manifiesta de acuerdo a David Freemantle, cuando los gerentes( líderes) dicen lo que piensan y creen en lo que expresan. La integridad se logra rara vez y sólo se alcanza en forma transitoria. Son pocos los gerentes que todavía tratan de conseguirla. 

Otro aspecto relevante que debe ser cuidado, cultivado por el liderazgo de excelencia es lo concerniente a la dignidad in terna y valor intrínseco. Un buen líder no debe deshumanizar a las personas de la organización hasta el punto que muchos jefes o seudolíderes lo degradan. Nunca pretenden imponer el estilo de golpear la mesa, hacer que sus subalternos se sientan inferiores a fin de probar que usted es el jefe, el más inteligente, por el contrario cuanto más humilde se muestre, más logrará resultados positivos, más colaboración.

El buen líder elimina las imperfecciones y mejora el desempeño sin destruir la dignidad, es deci, respeta el bien esencial y la valía intrínseca de ella. No olvide que con respeto genuino el jefe más competente aprecia el valor real de cada individuo del equipo por supuesto, estos líderes reflejan el valor intrínseco que tiene cada empleado mediante la confianza que ponen en él y al hacerlo contribuyen a incrementar la autoestima de cada individuo, desafortunadamente muy deteriorada en nosotros. 

David Freemantle, al respecto destaca, que el éxito gerencial es básicamente un asunto de autoconfianza. Jamás podrán triunfar aquellas personas que permitan a sus agresivos jefes la destrucción de autoconfiabilidad y de su dignidad interna. Por el contrario, los jefes excelentes salen de su camino para fomentar la fe en sí mismo y el decoro de todos, los miembros de su equipo. 

El líder excelente se concentra en la gente, extrae su poder de los valores y principios correctos, es el componente básico de la administración, es el que pone en práctica todo ese acervo de conocimiento administrativo en forma eficiente. No pierde jamás la misión, filosofía, eficacia resultados de la organización. Intenta reducir las fricciones disfuncionales, aunque reconoce como lo señala Stephen R. Covey (Principle Centered Leadership), que la fortaleza de un equipo que se complementa se fundamenta en las diferencias; de aquí, que no necesita uniformar a las personas ni hacer que todas las demás sean su imagen y semejanza. En tanto la gente los mismos objetivos, carece de importancia que tenga los mismos roles. Cuando los miembros de un equipo se respetan recíprocamente, sus diferencias son útiles y se les considera puntos fuertes, no debilidades. 

Lo cierto, que el rol básico de un líder excelente es fomentar el respeto mutuo y construir un equipo complementario en el cual los puntos fuertes se consideran elementos productivos y sus debilidades pierden importancia. 

CONCLUSION

Un buen líder de excelencia, cree en los demás, cuenta con una gran mente estratega, están sus acciones bien centradas, son sinérgicos, no le temen al cambio, tienen autorenovación y trabajan en pro de la autorrealización muy positivos, inspiran confianza, logran un buen clima organizacional, manejan adecuadamente la influencia del poder; alientan a sus seguidores, es paciente, cumple con las promesa que hace, son responsables, están presto a servir, a escuchar y a enfrentar con actividad positiva los cambios.

Un buen líder con rumbo a la excelencia, quiere y trabaja para construir un mundo cuerdo, una empresa ordenada, creativa y equilibrada , en donde se usa eficientemente el potencial humano. No lo olvide.

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Carlos Mora Vanegas

Ingeniero-Administrador, Abogado, Doctorado Honoris Causa en Educación, Maestría en Administración:Mención en Mercados y Recursos Humanos, Maestría en Excelencia Educativa.

Ha sido docente en la Universidad Centroamericana (Nicaragua), ITESM (México), Universidad Católica…

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