Meditación zen versus mindfulness

De   Carlos Mora Vanegas  •  hace un par de años  •  En Crecimiento espiritual ,


La irrupción del Mindfulness en occidente es reciente. Viene avalado por toda una batería de estudios científicos que constatan la validez de sus propuestas y su eficacia para el tratamiento de la ansiedad y el estrés principalmente.
El origen de las técnicas que propone son las prácticas tradicionales de Vipassana y del Zen.
Voy a intentar exponer con claridad mi posición en este ámbito en el que me siento profundamente involucrada. Como practicante y enseñante de Zen en la línea occidental y laica de K. Dürckheim, con una experiencia de más de 25 años, ahora enseño también Mindfulness en la Universidad de Barcelona y lo propongo en empresa.
Cuando hace 25 años el director de una escuela de negocios de Barcelona me propuso realizar meditaciones para directivos, le dije que no. Yo no comprendía porque hacer algo especifico para ellos. A pesar de eso, hicimos algunas prácticas en un círculo restringido y elitista que me llevaron a constatar que había un gran interés en el ámbito empresarial por encontrar modos de gestionar el estrés en el día a día.
A partir de esa experiencia inicie un camino de reflexión que me llevo algunos años. Como resultado de ello creé una metodología para trabajar en el ámbito empresarial con técnicas extraídas de la meditación Zen. Surgió el programa Zen Integrated Self y el de Zen Management. En dichos programas la metodología se basa en técnicas de Zen extraídas de su contexto más espiritual. De este modo resolví mi dilema interno…¿cómo usar técnicas específicas del zen en un contexto no espiritual, sin desvirtuar dichas técnicas pero siendo eficaz en ayudar a las personas?
En ese preciso momento llegó a mí el primer libro del Dr. Kabat-Zinn traducido al español. Vi que la potencia de lo que proponía era inmensa y su aval científico me impresiono favorablemente.
Han pasado más de seis años de esto y el Mindfulness se ha expandido y sigue expandiéndose en diversos ámbitos. Al gran impacto positivo de dicha expansión hay que sumar, como en cualquier cosa que se hace, un impacto no tan positivo, que genera confusión. Vamos a analizarlo.
Las técnicas de meditación como la meditación Zen, tienen una antigüedad de veintiséis siglos. No son un conjunto de técnicas y ejercicios para sentirse mejor. Son caminos de realización que tienen como vocación llevar a la liberación personal. El Zen es algo radical que se dirige a cortar las cadenas que nos atan a una vivencia engañosa de la realidad. Es algo profundamente espiritual y no se puede reducir su impacto a otro nivel.
Cuando se extraen algunas de estas técnicas y se las aplica en otro contexto, como son el bienestar cotidiano, la reducción del estrés y la gestión de la ansiedad, que es lo que sucede con mis programas para empresa y con el Mindfulness, los objetivos son totalmente distintos.
Es imprescindible comprender esto para poder navegar con certeza por todos los textos e informaciones que están inundando tanto las librerías como internet.
El Mindfulness no es un camino espiritual. Para eso, ya están los caminos tradicionales, que están avalados por muchos siglos de práctica y de resultados.
No hay que confundir Mindfulness o Atención Plena, como palabra que tiene una raíz muy antigua y un significado espiritual muy preciso y las técnicas que han adoptado dicho nombre.
Tampoco hay que confundir lo que se está llamando meditación, con el camino meditativo propuesto desde el Zen. En 1947 Dürckheim regresó de Japón y empezó a enseñar el zen en Europa. Fue un pionero en comprender la necesidad del mundo occidental de este camino.
El Mindfulness como técnicas actuales, y de ahí su valor, es una serie de protocolos estudiados científicamente que han demostrado su utilidad en ámbitos no espirituales. Va dirigido a paliar el sufrimiento cotidiano no busca la realización espiritual.
Puede parecer que hay una estrecha franja entre ese sentirse mejor en el día a día y la realización espiritual. Pero en realidad hay un abismo. Si bien el Mindfulness puede abrir la puerta y el interés de la persona en profundizar más en su búsqueda personal y acompañarla a las puertas de otras búsquedas, no puede convertirse en esa práctica profundamente transformadora por el simple hecho de no serlo.
El peligro de ver que en numerosos textos, incluso de los fundadores del Mindfulness, una gran confusión entre espiritualidad y búsqueda del bienestar más inmediato es preocupante. La palabra meditación se usa sin ninguna discriminación, cosa que no hace más que confundir a los neófitos. En las webs de Mindfulness se proponen actualmente prácticas y retiros de Zen bajo la rúbrica Mindfulness… Esto solo sigue generando confusión.
La amalgama de técnicas propuesta bajo la rúbrica Mindfulness es también preocupante. Parece que todo vale. Esto es en realidad empequeñecer la importancia de lo que se logró con los estudios del Dr. Kabat-Zinn y se está logrando con otros estudios que se siguen realizando de forma seria y responsable.
Si bien todo lo que pueda servir para ampliar la consciencia de las personas es bienvenido y muy necesario, es también cierto que es imprescindible no vender humo ni favorecer la confusión.
Es necesario comprender la gran riqueza de las técnicas que sí están avaladas por los estudios realizados para prevenir y gestionar el estrés, que es una gran lacra de nuestra sociedad y usarlas de forma sabia y precisa. Del mismo modo, se ha avanzado considerablemente en la aplicación de técnicas de Mindfulness en el campo de los desórdenes psicológicos. Esto abre numerosas puertas al tratamiento de males que afectan a un gran número de personas, con métodos que favorecen un bienestar profundo y que no les hacen depender de una medicación o un método externo. Las técnicas de Mindfulness devuelven a la persona su capacidad de autosanación .
Dejemos el Mindfulness para ayudar en las terapias de sanación de la persona en el ámbito existencial. Del mismo modo, dejemos que aquellos que desean un camino de realización espiritual se acerquen a las fuentes que les van a acompañar de forma certera en esa dirección. Ellos comprenderán que hay veces en que el bienestar egoico es una término ambiguo que no siempre implica liberación.

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Carlos Mora Vanegas

Ingeniero-Administrador, Abogado, Doctorado Honoris Causa en Educación, Maestría en Administración:Mención en Mercados y Recursos Humanos, Maestría en Excelencia Educativa.

Ha sido docente en la Universidad Centroamericana (Nicaragua), ITESM (México), Universidad Católica…

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