aburrimiento, distraccion y procrastinacion: elementos indispensables de la productividad.

Luis I. Sánchez. 

Sin duda uno de los grandes impulsos de la era tecnológica es el aumento de la citadísimaproductividad, condición esencial del crecimiento económico que ha signado la época que nos ha tocado vivir, y en la que pocas cosas importan más que eso.

Por ello comenzó a darse una relación simbiótica: la tecnología como herramienta para crear más y mejores instrumentos que ayudaran a aumentar la productividad de los empleados en un empresa (por ejemplo, pues también se puede aplicar a individuos freelance), mientras que el hambre insaciable por siempre mejorar las  ganancias y rendimientos, han hecho que la productividad exija más aplicaciones, instrumentos y herramientas para mantenerla a cierto nivel, o hacerla crecer.

¿Cuántas aplicaciones, ya sea para teléfono, tableta o escritorio existen relacionadas con la productividad? ¿Cuántas nuevas apps son lanzadas a la semana? Incluso existen, en las tiendas de aplicaciones secciones dedicadas únicamente al importante ramo de la “producción”.

Sin embargo todas las herramientas, aplicaciones y técnicas que se han creado para aumentar la productividad han tenido un objetivo común a combatir: la distracción, el aburrimiento y, como se ha dado en llamársele hoy en día, laprocrastinación. Pero cabe preguntarnos, ¿es tan mala la distracción? ¿Por qué diferir o aplazar alguna tarea se ve más como algo negativo cuando puede resultar un elemento positivo?

El aburrimiento

En su artículo You’re Bored, but Your Brain Is Tuned In,Benedict Carey nos dice que el aburrimiento es más que una carencia de interés o un precursor a la travesura, y que puede convertirse en un recurso de nuestro cerebro para analizar información, una especie de filtro de spam.

En varios campos que incluyen la neurociencia y la educación, las investigaciones sugieren que caer en un ‘trance de adormilado’ permite al cerebro reacomodar el mundo exterior en formas que pueden resultar productivas y creativas.

El aburrimiento ciertamente puede ser un momento en el que nuestra creatividad aumenta, por ello más que tratar de reprimir esta sensación con más actividad, una mucho mejor respuesta a este ‘síntoma’ [el aburrimiento] sería el de hacer espacio para desarrollarlo.

Una vez que nos hemos abierto a la idea de que el aburrimiento puede ser el paso inicial para lacreatividad productiva, rápidamente se vuelve aparente que esos momentos de ocio no son más que el esfuerzo de nuestro cerebro por colocar un lienzo blanco en nuestro caballete, listo para comenzar a pintar.

Todo lo anterior sin mencionar que el aburrimiento puede alimentar una serie de actividades pro sociales, según lo constata un estudio de Wijnand A. P. van Tilburg, de la Universidad de Limerick (Irlanda).

La distracción

La distracción, una consecuencia natural del aburrimiento, es otro problema (o ¿virtud?) dentro del tema de la productividad, pues se considera que entre más tiempo pasemos distraídos, menos tiempo pasaremos haciendo lo que debamos hacer, ya sea terminar el reporte mensual de ventas, nuestras tareas escolares/académicas o cualquier otro proyecto que tengamos entre manos.

Como prueba de que la distracción está considerada como un elemento negativo, existen decenas (sino es que cientos) de aplicaciones, extensiones y addons para los diferentes dispositivos y plataformas tecnológicas. Lifehacker tiene una buena compilación, al igual que la hecha por Gizmodo yThinkWasabi.

Pero lo cierto es que la distracción es un elemento importante en la resolución de problemas, especialmente en aquellos en los que es necesario pensar de manera heterodoxa (out of the box, dirían los gringos), pues la distracción considera (según un artículo de Scientific American) una mayor cantidad de información que cuando estamos concentrados.

Esta visión amplia que nos da la distracción, nos da acceso a más alternativas y a diversas interpretaciones y, por ello, mejora la inovación y el análisis. En otro texto, pero esta vez de NY Magazine, se explica que la concentración es una paradoja, pues lleva la distracción incluida, y son simbióticas debido a que son partes fundamentales del estado de conciencia humano: una no puede existir sin la otra.

La procrastinación

En cuanto a la procrastinación, que significa diferir o aplazar,también hay ciertas opiniones (como la de Frank Partnoy)respecto a su positividad que se alejan de la concepción clásica como elemento contrario de la productividad, y que proviene, probablemente, de la era puritánica (siglo XVIII) con el sermón de Jonathan Edwards contra la procrastinación y el apego estadounidense a la frase “una puntada a tiempo ahorra nueve”, que significó una clara ética de trabajo y ahorro de tiempo a base de acciones diligentes e inmediatas.

Sin embargo, los tiempos han cambiado y hoy la procrastinación se ha convertido en una herramienta que nos permite priorizar tareas. Por ejemplo, darnos cuenta que estamos aplazando cortar el césped del járdín y bañar a los perros (o a nosotros mismos), pero que en lugar de eso, estamos haciendo algo que es más valioso.

Esto es a lo que se llama “procrastinación activa”. Lo contrario, la “procrastinación pasiva”, es simplemente sentarnos en nuestro sofá sin hacer absolutamente nada, que es cuando tenemos un verdadero problema.

En términos académicos, el mismo Partnoy afirma que la procrastinación es prácticamente un requisito de trabajo pues, afirma “si tuviera que enviar un artículo académico para el 1 de septiembre, y lo enviara en agosto, la gente cuestionaría mi carácter [y seriedad profesional]”.

Los beneficios

Como vemos, las tradicionales características contrarias a la productividad no son tan negativas como parecían serlo (¿o es tal vez una defensa de mis propias carencias de concentración?).

El punto central de todo lo anterior, es admitir que no se puede estar concentrado todo el tiempo y, por tanto, ser productivo al cien por ciento.

Debemos, pues, aprender a usar esos tiempos de aburrimiento, distracción y procrastinación en beneficio no sólo de nuestra salud mental (¿se imaginan trabajar sin poder sin descanso?), sino también en beneficio de nuestros proyectos personales, académicos y laborales.

¿Y tú, qué tanto te aburres, distraes o procrastinas? ¿Cómo lo usas a tu favor (o actúa en tu contra)?

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