buenos emprendedores, malos gerentes

 Carlos Bravo

Vender chicles online a priori no suena ser la mejor idea del mundo. No es necesario que lo sea para convertirse en un negocio de éxito. Ya habrás oído por lo menos mil veces que no cuenta tanto la idea sino más bien la ejecución.

Hasta aquí bien. El problema es que realmente nadie te cuenta lo que esto significa. ¿La ejecución? Sí, eso es lo que cuentan No te puedo dar detalles sobre el qué (aunque después de 6 años en esto empiezo a tener una idea) pero tengo bien claro de quien depende: del emprendedor que quiera llevar a cabo la idea y convertirla en realidad.

Mucha creatividad poca organización

Aquí empiezan los problemas. Emprendedores por naturaleza son personas muy creativas. No es por nada que se les ocurre hacer cosas que otros ni sueñan. Te resumo en una frase el gran problema del emprendedor (novato e incluso más avanzado): mucha creatividad y poca organización.

La gran mayoría de emprendedores que yo conozco están enamorados de crear. La parte de gestión que la lleven otros. Ya, pero el problema que ahí no está nadie para hacerlo. Le toca al emprendedor realizar todas las tareas que no le gustan: administración, finanzas, motivación de equipos, etc. Son como amigos que tengo que no consiguen estar mucho tiempo con una mujer. Son yonkis de esa sensación inicial de los primeros meses que tienes cuando vas conociendo a tu pareja. Luego eso cambia por algo mejor. Pocos llegan a ese punto. Al emprendedor le ocurre lo mismo.

Poca experiencia en liderar equipos

Luego toca gestionar o peor todavía liderar equipos. “Pero si hay días en los que apenas consigo gestionarme a mí mismo”. Esa frase es la que me pasó por la cabeza cuando yo empecé a ser el responsable de otras personas. Hoy sigo pensando igual. Hay que conocer sus límites.

Es difícil dar buen ejemplo cuando estás al límite. Las prioridades del trabajador de una start-up no son las mismas que las del emprendedor. Cuando lanzamos Coguan he sido capaz de pasar casi 3 días sin dormir. No puedo dar por hecho que el equipo esté dispuesto o sea capaz de hacer lo mismo. Es bueno que justo esto alguien hoy me lo haya recordado.

Conocimientos limitados sobre finanzas

Este punto es en el que el emprendedor típicamente más flojea. Claro, siempre existen excepciones pero la creatividad y buenas capacidades de planificación financiera se encuentran difícilmente en la misma persona. Es lo que más mal rollo genera en una start-up. En mi caso persona he ido aprendiendo a través de palos.

Si no eres un buen financiero necesitas a alguien que si lo sea. No te puedes fiar al 100% del trabajo de esta persona. No se trata tanto de un tema de confianza. Tú tienes que ser capaz de hacer una planificación financiera con tu propio Excel. Es lo más importante en tu start-up. No es algo que puedas delegar.

La combinación ideal es crear una empresa junto con un buen gerente que tenga el mismo compromiso e interés en el proyecto que tú. Hay que conocer sus límites para poder trabajar en ello. “No sé” es la peor excusa del mundo para no trabajar en sí mismo y salir de la zona de confort.