cambia tu forma de ver las cosas y las cosas cambiarÁn

Carlos Nava Condarco

La afirmacin, la promesa que existe detrs de esta frase est revestida de enorme Poder: cambia tu forma de ver las cosas (esto es personal), y las cosas cambiarn (esto es todo lo dems).

Los psiclogos afirman que no existe algo que pueda llamarse Realidad de manera objetiva. La Realidad, dicen, es aquello que cada individuo percibe de acuerdo a su personalsimo punto de vista. Bajo esta lgica probablemente existan pocas cosas ms relativas que la propia Realidad, (que en todo caso hay que distinguirla de los Hechos para tranquilidad de la ciencia).

Estoy completamente de acuerdo con la afirmacin, porque la encuentro muy lgica. Basta ver lo que dos personas opinan o piensan de una cosa en particular para entender que la Realidad est sujeta a tantas interpretaciones como personas existan que la estn observando, analizando y lo que es ms importante, juzgando.

Dejemos entonces de hablar por un momento de La Realidad, y hagamos referencia a TU Realidad o MI Realidad. Qu factor o factores determinan que cada uno de nosotros tenga una percepcin especfica de la Realidad? Los psiclogos dicen (y esto tambin me parece lgico), que ello se fundamenta en el Sistema de Creencias que cada quien tiene. En funcin de ellas determinamos la realidad que nos rodea, nuestras creencias establecen la forma en la que vemos el mundo. Ellas son como un par de lentes a travs de los cuales observamos todo lo que sucede en nuestro entorno prximo y en el entorno remoto. Estos lentes cambian en cada persona a lo largo de su vida, porque efectivamente cambian las creencias que construye y sostiene en diferentes etapas de su existencia. Esto, por ltimo, conduce a entender que la Realidad es infinita en su composicin y cambia permanentemente.

Hasta ac me acompaa la lgica en la deduccin del asunto. De aqu para adelante me dedico a efectuar una evaluacin estrictamente personal, y por ello, seguramente subjetiva por donde se la mire. Mi evaluacin parte de la siguiente pregunta: Si yo construyo la Realidad en funcin de las creencias que tengo y la forma de ver las cosas que stas provocan, entonces puedo construir la Realidad que prefiera simplemente estableciendo las creencias que sintonicen con ello?

Si la respuesta a esto es positiva, inmediatamente me doy cuenta que estoy revestido de enorme Poder, puesto que puedo alterar la Realidad que me rodea a voluntad. Dado que mi sistema de creencias no depende en teora de nadie y a nadie ms le corresponde, tengo entonces el Poder cautivo entre las manos.

La segunda premisa emerge de otra pregunta: me interesa cambiar algo de lo que me pasa y de lo que me rodea? La respuesta a esto es un resonante por supuesto! Creo que es, adems, una respuesta que comparten todos los mortales, al menos todos los que se consideren provistos de una bsica inteligencia, cuntos hay que no deseen cambiar al menos algo de las cosas que les suceden y que hacen a su vida?

Luego, en resumen, tengo el Poder de cambiar todo aquello que desee, o mejor dicho, aquello que exactamente quiero cambiar. Lo nico que debo hacer es reparar en las creencias que sostengo con respecto a las cosas que quiero cambiar. Cambio sas creencias, se transforma la forma en la que veo las cosas y listo!: las cosas cambian para m y para lo que me rodea.

Si esto es as de sencillo donde estuve perdido durante las tres cuartas partes de mi vida?

Dirn muchos que tan sencilla la cosa no es, porque finalmente es algo complejo alterar Sistemas de Creencias que se desarrollan a la par de uno en el curso de toda una vida, creencias que muchas veces acompaan el legado generacional de la familia, o de las familias, dado que a ttulo de heredad se producen sincretismos extraordinarios. Otros dirn que las creencias son el ADN del alma, y en ellas se juega la identidad profunda del individuo.

Yo hago, sin embargo, una evaluacin diferente:

Estoy completamente seguro que deseo cambiar muchas cosas que pasan en mi vida.Si el Sistema de Creencias que tengo ha provocado que muchas cosas se encuentren hoy en un punto en el que las deseo cambiar, quiere decir que mis creencias me han conducido a situaciones que no me benefician y que no son coherentes con otras dimensiones de mi ser y de mi hacer.No tengo nada que me ate a creencias que no consiguen llevarme a un estado de bienestar integral.Luego, me siento perfectamente capaz de revisar mis creencias, cambiar la forma de ver las cosas y as conseguir, finalmente, todos los cambios que pretendo.

El estar dispuesto a revisar mis creencias me califica de mala forma?

Yo dir con firmeza que no, pero estoy consciente que muchas personas opinarn lo contrario. Los sistemas de creencias no solamente se encuentran arraigados en la gente en s, tambin forman parte del contexto cultural en el que se inscriben los actos cotidianos, entre ellos la solidaridad de los individuos con respecto a creencias comunes. Por efecto de todo esto, es mucho ms comn que las personas consideren que no son ellas ni sus creencias las equivocadas, y que ms bien el error es ajeno. Por eso esperan (muchas veces toda la vida), que sean las cosas y las personas alrededor las que cambien. Se vuelven expertos en las prcticas ms sofisticadas que tiene la esperanza, aguardan con mejor o peor nimo que las cosas se acomoden en su debido lugar, y terminen por darles la razn en lo que piensan y creen. Pero como no cambian esencialmente el lente con el que ven las cosas, no pueden apreciar los cambios (si los hubiere) y concluyen ms bien por darle la razn a se adagio popular que dice que las personas no cambian, ms bien empeoran.

Qu provecho obtienen estas personas al no cambiar nunca sus creencias y su forma de ver las cosas en la vida?, A dnde los conduce su estoicismo?

Vern ustedes que entre estas personas hay de las que practican esto por conviccin intelectual y las que lo hacen por ignorancia. Las primeras se caracterizan por ufanarse siempre de sus principios, su coherencia, su rectitud, su temple y, por supuesto, su estoicismo. Son personas que se presentan ante los dems como ejemplos que deben seguirse, invierten recursos y tiempo para construir y consolidar sus convicciones y creencias y se esfuerzan haciendo reflexionar al resto del mundo. La vida los puede golpear mucho ms que a otras personas, pero no les hace cambiar bsicamente nada de lo que piensan o creen. Ellos soportan los embates apretando los dientes y prometindose a s mismos que el premio llega solo para los valientes que aguantan todo mientras nadan contra la corriente.

Las personas que no cambian creencias y formas de ver las cosas por ignorancia son diferentes, habitualmente personas con un sentido muy presente de la fatalidad y del destino, creyentes equivocados en su entendimiento de disposiciones sobrenaturales, personas resignadas y conformistas, predecibles y tranquilas. Dan la impresin de haber llegado al juego con la conviccin del perdedor y de quien tiene la esperanza de que alguna situacin inesperada otorgue gusto y sentido a todo

Particularmente causa pesar el caso de ste segundo grupo de personas, ellas conforman esa media estadstica que puebla el planeta y a su vez explica lo extraordinario, sea esto lo bueno y tambin lo malo. Son millones de personas que pasan por la vida haciendo ciertas cosas, dndole significado al espacio estrecho de realidad que ocupan y dejando tras de s poco ms que herencia biolgica, que por otra parte, es la misma que dejan los otros animales. Si algo positivo puede rescatarse de este enorme grupo de gente es que de l emergen muchas veces las transformaciones y los cambios positivos. Probablemente no sean ni muchos ni frecuentes, pero al menos existen, algo que no puede decirse igualmente de los intelectuales, convencidos de sus creencias y su forma de ver las cosas guiada por cuestiones de principio.

De este grupo de pensadores moralistas me distancia la inflexibilidad de su razonamiento y de todos sus procesos mentales. Ellos se sitan a muy buena distancia de la premisa del yo solo s que no se nada y tienden tela de exhibicin de se almacn de dueos de la verdad que puebla todas las esquinas de este mundo. Difcil esperar que ellos cambien algo en su entorno, y mucho menos en su vida.

Yo, por otra parte, quiero inscribirme entre las personas hambrientas de cambiar. Y como entiendo que ningn cambio se produce si uno mismo no cambia primero, la frmula para hacerlo, flexibilizando el sistema de creencias y viendo las cosas de una manera diferente, me parece fantstica. Me niego a suponer que soy dueo de alguna verdad, mucho menos de aquellas que no me conducen a estados de paz y de satisfaccin. El cambio para m est relacionado con la Evolucin, porque sta no se produce de ninguna manera sin transformaciones.

Cambiar mi realidad all donde vea que todo esfuerzo por comprender o adaptar las cosas de acuerdo a mis expectativas fracasa. Entonces modular mi conducta viendo sas mismas cosas con un lente diferente, uno que parta por la pregunta y si yo estoy equivocado? La respuesta llegar bastante rpido, una vez que las cosas cambien porque yo haya comenzado a verlas de otra manera. Si entonces las cosas se ajustan ms a las expectativas que tengo, asumir que el cambio de mis creencias y la forma de ver las cosas fueron correctos, y que, en todo caso, yo estaba antes equivocado. Me quita algo actuar de esta manera?, me convierte en una persona sin principios y sin convicciones?, en una veleta que se acomoda a la direccin en la que soplan los vientos? Lo dudo mucho! Creo, ms bien, que me convierte en un ser humano inteligente, consciente por completo de su falibilidad y por sobretodo de su capacidad de aprender cada da.

Y de qu forma podr cambiar la forma de ver las cosas? Ac se me ocurre algo interesante, til pero sobre todo pertinente: por medio de Empata. La verdad es que tenemos consciencia pobre del valor que tiene sta actitud. En determinado momento ver y sentir las cosas como lo hacen otras personas, lleva de inmediato a un abordaje diferente de la realidad concebida desde el punto de vista propio. Si adopto con responsabilidad empata con otras personas conseguir entender mejor sus puntos de vista, argumentos y actitudes, las contrastar con mis convicciones y obtendr una sntesis que de todas maneras tendr mayor riqueza que el estado original. Es posible que las otras personas se encuentren equivocadas, que sus argumentos carezcan de sustento o su forma de ver las cosas no sea de provecho, pero verificar ello desde una posicin de empata tiene mucho ms valor que hacerlo desde el reducto propio, y en todo caso consolida con calidad adicional el valor de las creencias originales. El proceso, en general, al menos permite que se avancen las posiciones, que ellas no queden atrincheradas en campos opuestos y distantes.

Quien hace uso de la Empata avanza, progresa, sale del reducto a conquistar tierra ajena, pero no por medio de la imposicin de valores o principios, sino por el mejor entendimiento de los mismos en los casos ajenos. Y de todos modos se provoca la conquista, bien porque se haya conseguido cambiar la realidad de otros o porque se haya verificado la necesidad de cambiar los preceptos que lo guiaban a uno mismo. Quien cambia su forma de ver las cosas y por ende altera la realidad, gana siempre, en todos los casos, no slo porque sale de la cinaga que representa asumir que uno tiene siempre la razn, fundamentalmente porque comienza a caminar en el sendero de la evolucin.

La Empata es en definitiva una Actitud, y como tal propositiva, estoica y confiada

La sincera conclusin de que el cambio es necesario y que debe producirse con el propsito de evolucionar, es una cuestin de Actitud ante la Vida. Es un tema en el que colisionan, como en muchos otros, las aptitudes, el conocimiento y la erudicin con la bsica Actitud hacia las cosas que pasan. En tanto que el Conocimiento es conservador y racionaliza bastante cualquier posibilidad de cambio, la Actitud lo asocia de inmediato con una premisa de bienestar. Por esto la Actitud no solo se encuentra cerca de la Empata, tambin de cualquier pensamiento que se distancie de atrincheramientos. Actitud proviene precisamente de un contexto de accin, y sta se desenvuelve siempre, por esencia, en escenarios de cambio.

La Actitud no encara la Vida en trminos de Principios que deben respetarse y aplicarse a cualquier costo, la Actitud trabaja en funcin de Valores, preceptos inmutables de lo correcto. Cuando los Valores estn claros, todo cambio propende a la evolucin. Cuando los Valores estn establecidos, el cambio del lente o del cristal con el que se miran las cosas es un acto inteligente que en nada compromete la esencia o la identidad, en todo caso las refuerza porque busca optimizar la calidad de la persona.

Son los Valores las races sobre las que debe sostenerse el entendimiento de la Vida y orientarse la conducta. Valores, actitudes y conducta estn relacionados. Todo lo dems no solo debe estar sujeto a evaluarse y cambiar, ms bien en ningn caso debe entenderse como inamovible. Creencias que no se cambian nunca originan el dogma, conducen al fundamentalismo, y desde all es fcil llegar al fanatismo y al odio de lo diferente. El Cambio es Vida porque permite que las cosas fluyan con naturalidad, se transformen y se adapten como slo lo pueden hacer las cosas animadas. Lo que no cambia es sinnimo de parlisis y de muerte.

Cambiemos por tanto las creencias que no nos estn llevando a ninguna parte, veamos las cosas con un lente diferente, empaticemos con las otras personas asumiendo que no tenemos la razn en todas las cosas que creemos. El resultado de esto terminar por ser una Realidad que se acomod mejor a nuestras expectativas de bienestar y paz. Finalmente seremos nosotros mismos los beneficiados porque habremos evolucionado, de un estado de juicio e intolerancia a uno de hombres con Poder de cambiar su Vida cuando as lo vean conveniente. Habremos transitado de la incmoda posicin de la liebre que corre a saltos por el pedazo de tierra que considera suya, a la del guila que mora en las alturas, que mira los problemas y las coyunturas de la vida desde la comodidad y la paz que le proporciona el ancho firmamento.