claves para aumentar la competitividad

Juan Pablo Barboza

Para lograr el crecimiento de una pyme en la actualidad es necesario tener una visión evolutiva del propio negocio. Es necesario adaptarse, interpretar el mercado y  transformarse. La empresa mendocina aprende a sobrevivir rápidamente y a buscar de manera continua diferentes formas de crecimiento. Esta capacidad de traccionar, de crear nuevas alternativas y caminos, de resolver estratégicamente con reglas de juego cambiantes también ha desarrollado fortalezas y oportunidades.

El empresario pyme mendocino es un 4×4. La habilidad de definir e inventar los recursos, puede acelerar o no el ritmo del crecimiento en tiempos de mayor calma.

Para poder crecer, desarrollarse o expandirse, será necesario enfocar las estrategias en el cliente. Sin clientes, no hay negocio. El contexto hipercompetitivo actual ha creado nuevos hiperclientes, más informados, exigentes, críticos, infieles y cambiantes, cada vez es más difícil retenerlos y sobre todo atraer nuevos. 

La pyme deberá tener más y mejor información de sus clientes, tanto en negocios B2B como B2C. Implica obtener información regularmente, procesarla y transformarla en acciones. Esto no significa afrontar grandes inversiones; tomarse un café con un cliente o que los vendedores carguen información de sus visitas en un Excel, ya implica hacer inteligencia.

Sin conocimiento no podremos superar las expectativas de los clientes.

En este escenario habrá que lograr desarrollar auténticas diferencias estratégicas en productos y servicios, ser único y memorable.
Por lo general el empresario mendocino es muy creativo, pero habrá que transformar las ideas en productos, procesos o servicios, habrá que generar volumen de ideas en la organización, junto a proveedores, canales y clientes, es decir innovar realmente.

Las ideas sirven para evolucionar, pero la creatividad es energía organizacional que puede aumentar la competitividad eficazmente.

Para lograr una pyme innovadora hay que desarrollar talento interno y pensar en el personal como el capital humano que permite la evolución corporativa.

Resulta clave en este aspecto la profesionalización y capacitación.

Es vital innovar, para permanecer y diferenciarse.

En cuanto al propio mix de marketing de la pyme llegó la hora en que deberá crear sus propias herramientas estratégicas. La gestión de productos y servicios requiere de un mayor grado de conexión y vinculación con el cliente para ser más efectivos. Hay que enlatar el know how propio, pasar en limpio los procesos, procedimientos y políticas, mejorar los circuitos y pulir los diamantes internos. Para dar el siguiente paso hay que cerrar una etapa.

Crecer en cualquier dirección y desarrollarse implica atravesar por procesos internos pero con las necesidades, deseos y expectativas como norte de la brújula del negocio. La materia prima del emprendedor, del empresario chico, es su espíritu, sus ganas, su pasión. Las mejores empresas son aquellas que, aun siendo grandes, lo conservan. El empresario mendocino no debe perder la esperanza, pero debe ser más técnico y profesional que nunca, ser el mejor del rubro, pero también el mejor en el cerebro de su consumidor o en el presupuesto de la empresa cliente.

Hay que ganar clientes para crecer, pero primero hay que fidelizar a los actuales.

La mejor forma de lograr esto es siendo transparentes, coherentes y efectivos, en los mercados actuales.

Los clientes quieren cada vez más, más rápido y más barato. Pero es la confianza la base de la relación comercial. La confianza no se compra, se gana. El vínculo debe gestionarse y cuidarse como un tesoro. Hoy el mejor vendedor es el cliente, él tiene las claves del éxito de la empresa, es un socio, un mentor, habrá que escucharlo para deleitarlo y dar el siguiente paso.