como “atrapar” las oportunidades en la vida

POR CARLOS NAVA CONDARCO

Las Oportunidades sobrevienen en la Vida cuando uno est en el lugar correcto el momento apropiado, no es as? Al menos esto es lo que habitualmente se nos ha dicho sobre el tema.

Y as es exactamente! Las Oportunidades, o sas situaciones que prometen beneficio extraordinario, se presentan a las personas cuando coinciden con ellas en un determinado lugar y un determinado momento. No se presentan habitualmente, son acontecimientos especiales y por eso precisamente tienen gran valor.

Ahora bien, existen algunas precisiones que es importante realizar para descartar ciertas percepciones asociadas a las Oportunidades: que ellas son efectos del azar, de la buena fortuna o privativas de los caprichos del destino.

Las Oportunidades, en s mismas, existen para todas las personas en medidas similares. Otra cosa es que se coincida con ellas y finalmente se aprovechen. En estos dos aspectos juega un papel fundamental la voluntad de los individuos, su perspicacia, inteligencia y actitud.

En la ecuacin de las Oportunidades compuesta del lugar correcto, el momento apropiado y el hecho de aprovecharlas, slo la variable del tiempo se encuentra un tanto ms alejada del control del hombre.

Sobre el tema del lugar las personas tienen capacidad definitoria. Cada quin escoge y determina el lugar en el que decide hacer su vida personal o su vida profesional. En se lugar en particular aparecern oportunidades con frecuencia, pero lo harn obviamente, en relacin directa con aquello que all se est haciendo. La persona que est trabajando como maquinista de un tren ver pasar, en el curso de su labor, muchas Oportunidades vinculadas a su tarea. De igual forma un granjero, un contador, un empresario o un mdico. Las Oportunidades que se vinculen a la posibilidad de hacer alguna cosa diferente a la que se est practicando pueden aparecer, pero lo harn en menor nmero y con menos frecuencia. Las Oportunidades, en este sentido, son una cuestin meramente estadstica.

Una cosa diferente es el Valor que la persona le atribuye a una oportunidad en particular. Para el maquinista del tren existirn probabilidades menores de hacerse una persona millonaria en tanto se encuentre situado en el desarrollo de sa tarea, y si ste hombre desea o valora en mucho una oportunidad como sa, clasificar las otras como de menos Valor. Si por otra parte, ste mismo maquinista valora mucho la oportunidad de trabajar menos horas o ganar ms dinero por la labor que desempea, las oportunidades que se le presenten en se sentido sern importantes para l.

Las Oportunidades que uno desea y valora en la Vida dependen entonces del lugar en el que uno se site, de las cosas que haga, del medio en el que se inscriba. Difcilmente el maquinista de tren hallar la Oportunidad de hacerse millonario (si efectivamente eso es lo que desea) mientras permanezca desarrollando sas tareas. Para que las oportunidades al respecto tengan posibilidad de encontrarlo tendr que cambiar de oficio y de lugar de trabajo.

Es responsabilidad y tarea de cada quin ubicarse en los lugares y oficios que tengan correlacin adecuada con las Oportunidades que espera extraer de la Vida. No se le puede atribuir responsabilidad a la mala fortuna o al destino por la falta de las Oportunidades que se desean cuando uno se encuentra en el lugar equivocado. Esta es una determinacin completamente personal. Curiosamente, sin embargo, la mayor cantidad de las personas que registran pocas Oportunidades de mejorar su vida o cumplir sueos y deseos, toman decisiones equivocadas con respecto al lugar donde se ubican o simplemente tienen aprehensin y miedo de salir de las zonas de confort en las que se hallan.

Si no se toma la decisin concreta se situarse all donde las Oportunidades que se quieren tienen mayor probabilidad de ocurrencia, ellas no se presentarn.

Por otra parte, una vez que se ha tomado la decisin apropiada sobre el lugar, corresponde trabajar activamente, con denuedo y aplicacin hasta el momento concreto que la Oportunidad aparezca. La frmula es de esencia simple: trabajar y esperar. En los hechos, sin embargo, nada es tan sencillo, puesto que no siempre se trabaja como se requiere y pocas veces se tiene la sabidura necesaria para saber esperar.

Si por un lado no es fcil tomar la decisin de estar all donde se pueden encontrar las cosas que se desean, es mucho ms complejo trabajar a la altura de los anhelos y tener paciencia. Muchas veces, en tanto que las Oportunidades deseadas no se presentan, la calidad del trabajo mengua o arriba la capitulacin. Las Oportunidades son como se viento que espera el navegante: si al llegar no encuentra la barca con las velas extendidas y en el rumbo correcto, pasar como si nunca hubiese existido.

Las personas que estn esperando sas Oportunidades que los lleven velozmente al destino que anhelan, deben ser como el marinero experimentado: en primer lugar tener la seguridad que los vientos favorables SIEMPRE llegan, aunque tarden, sean fugaces o finalmente carezcan de todo el mpetu que se desea; en segundo lugar deben tener las velas extendidas y la embarcacin enfilada en el rumbo deseado.

En s mismas y por s solas (si as quiere entenderse), las Oportunidades SIEMPRE existen, pero en la percepcin factual que gobierna al ser humano slo se materializan cuando las condiciones estn dispuestas para que puedan ser aprovechadas. Carece completamente de sustento la afirmacin de aquel que expresa que nunca tuvo Oportunidades en la Vida: o bien no estuvo en el lugar correcto y de sa manera no pudo encontrar valor en las Oportunidades que se le presentaron o bien estuvo en el lugar correcto pero careci del trabajo y la paciencia para coincidir con los vientos favorables y aprovecharlos.

Finalmente, aprovechar efectivamente las Oportunidades tambin demanda sabidura, pero esta vez en la forma de talento, esfuerzo y determinacin. La persona que atrapa una Oportunidad en la Vida sabe que stas no se presentan de ordinario y extrema esfuerzos para aprovecharla hasta el ltimo gramo, hasta la gota final. No piensa dos veces en la gracia recibida ni repara en los pormenores del favor. No es pusilnime ni timorato. Conoce perfectamente la diferencia entre la situacin extraordinaria que presenta la Oportunidad y lo ordinario. Y lo sabe por una sencilla razn: estuvo trabajando aplicadamente en lo ordinario, mantuvo la conviccin de que lo extraordinario arribara ms temprano que tarde y tuvo el coraje de esperar pacientemente los acontecimientos.

Cada quin se conoce y sabe que espera de la vida. Cada quin entiende los anhelos y deseos que hacen palpitar su corazn y lo mantienen esperanzado. A partir de all hace falta solo plantarse en tierra frtil, trabajarla con denuedo y esperar con paciencia la lluvia temprana y la tarda.

El hombre pequeo, el espritu dbil, muchas veces sabe lo que quiere pero no tiene el talante de situarse en la tierra frtil que se encuentra fuera de su zona de comodidad, no trabaja a la altura de lo que demandan sus sueos y carece de la paciencia que siempre propulsa toda bendicin. Luego dice que es una persona poco afortunada, que no tiene la ayuda que precisa o que no naci bajo la buena disposicin de los astros. Y muchas veces corona estas actitudes ftiles emitiendo juicio severo contra aquellos que actuaron de otra manera.

No existe misterio ni ciencia en el universo de las Oportunidades, afortunadamente, as como nada parecido existe en el hombre de mar o en el hombre de campo, en aquel que espera los vientos favorables o ste que aguarda las lluvias que favorezcan la siembra. Slo existe Determinacin, Esfuerzo, Fe y Paciencia. Por otra parte ninguno de estos valores es abundante en la tierra, y por eso constituyen pareja preciosa para la Oportunidades que eluden al hombre ordinario.

Algo final por agregar: el circuito virtuoso de las Oportunidades demanda un lubricante vital, el Agradecimiento. De esto tambin saben mucho los hombres de campo y los hombres de mar. Por eso alzan los ojos al cielo cuando los elementos les fueron propicios, porque saben que nada en ellos responde a su capacidad, porque estn conscientes de la pequeez de su existencia, de lo limitado de su inteligencia y del tamao proverbial que tiene la Voluntad Superior.

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