confianza, ese afecto basico

por Gabriel Schwartz

En este mundo interconectado asistimos, a diario, al equilibrio constante entre compartir y cuidar nuestro espacio.
Por un lado tenemos la sensacin que somos cada vez ms fuertes y unidos y, por el otro, tratamos de cuidar nuestro lugar y aprovechar las ventajas que tenemos sobre los dems.

Para entender a qu me refiero, van tres pequeos ejemplos destinados a destruir tres mitos que circulan entre la clase media, ms o menos intelectual:

a) El mito de las bonanzas del salmn.
Que comer pescado est de moda, es ms que obvio.
Con el avance y la difusin de las acciones que debemos tomar para tener una vida ms larga y saludable, baj el consumo de carne, subi el de frutas, verduras, semillas varias y, de una manera exponencial, el del salmn. Fcil de cocinar, se le puede agregar salsas y acompaamiento de todo tipo, es animalito result un boom en las dietas de las clases de un poder adquisitivo respetable. Y con el consumo, lleg el aumento de la produccin y la disminucin de sus costos. Nos empezamos a enterar que la crianza de los salmones se parece a la de los pollos: ya no son pescados en altamar sino crecidos industrialmente en criaderos y alimentados para que lleguen, rpidamente al tamao apto para la venta y el consumo.
Ya no podemos confiar en el salmn

b) El mito de los jvenes que no se comprometen con su trabajo.
Es cierto que las nuevas generaciones no tiene una visin de largo plazo respecto de sus proyectos laborales. Cada vez que converso con ellos, observo que su sensacin es la de aprovechar las oportunidades que les surgen hoy porque el contexto es tan cambiante que les es imposible prever lo que suceder y cules son las acciones que deben tomar hoy para asegurarse el xito de maana.
Hace poco, conversando con el gerente general de una compaa un verdadero visionario que creo una floreciente empresa de servicios me llam la atencin su reflexin acerca de la falta de compromiso y la poca seriedad de los postulantes cuando se embarcan en un proceso de seleccin. Se refera a que no avisan si no van a asistir a una entrevista, tardan en enviar los datos que se le requieren o cambian de proyecto cuando parecan sumamente interesados. Su comentario fue: los empresarios somos, tambin, responsables de esta situacin. Les decimos que tendrn grandes oportunidades, que van a asumir responsabilidades interesantes y que los variables sern jugosos. Luego no podemos cumplir y la gente se defiende al no comprometerse .
Ya no podemos confiar en las propuestas de trabajo

c) El mito del conocimiento compartido.
Las redes sociales y sus recomendaciones parecen ser un verdadero hito en el momento social actual (si se me permite este trmino que acabo de inventar). Restaurants, autos, hoteles, ropa, cantantes, profesionales, medicamentos, patas de rana, mascotas, preservativos, empleados, refugiados, polticos, empresas para trabajar e infinidad de productos y servicios son recomendados y no recomendados por las redes sociales en las que intervenimos. Sin embargo, y tratando de separar la paja del trigo, todos los das nos enteramos que existen organizaciones que venden contactos y otras que cobran por poner comentarios. El conocimiento compartido entre la gran aldea global parece estar teido por acciones de marketing que hacen que compartamos algunos conocimientos ms que otros. Las recomendaciones de los que parecen nuestros pares, tambin son tendenciosas.
Hasta Wikipedia y la Biblia estn escrita por personas que transcriben con subjetividad.
Ya no podemos confiar en las redes sociales

Qu ha sucedido con la confianza?
En este mundo representado por miles de vasos que se intercomunican entre s, saber discriminar entre lo confiable y lo que no lo es, es LA HABILIDAD por excelencia. O siempre lo fue?

Cmo la desarrollaremos?
De la misma forma en que lo hemos hecho desde los inicios de la humanidad: la verdad tiene que ver con lo que queremos encontrar y con lo que descubrimos en el intento por comprobarlo. Cambio y estabilidad, seguridad y novedad, generosidad y cuidado de lo propio. Las alternativas por las navegamos todos los das. Inevitable incertidumbre