corramos el riesgo

Merce Roura

Corramos el riesgo de quedar atrapados por nuestros deseos, de tener que dar la cara por nuestros errores y salir al mundo a respirar hondo para volver a empezar.

Vivamos tanto que al acostarnos no recordemos lo que tenamos en la cabeza al levantarnos y casi no nos importe. Que los das nos queden tan cortos como los suspiros Que este instante sea eterno y todos los recuerdos que llevamos en el equipaje salgan por la ventana.

Corramos el riesgo de pasarnos de largo y caer en plancha. Que nos digan que estamos locos y nos miren de reojo. Seamos los raros, los que dan la nota, los que siempre lo apuran todo y siempre se ren de ellos mismos.

Crucemos tanto la lnea que separa lo razonable de lo deseable que acabemos borrndola y empecemos a guiarnos por nuestros instintos y a vivir para ser felices y dejar algo que valga la pena Vivamos sin certificados ni tarjetas, sin mquinas expendedoras ni envoltorios que nos recuerden lo que no podemos sentir ni soar. Vivamos sin precio ni a sueldo de nada ni nadie Guimonos por el respeto a los dems y por el respeto que nos debemos a nosotros mismos. No hagamos nada a otros que no soportaramos, no peleemos por nada que no nos pertenece Que no nos pertenezca nada que nos ate ni sepulte Que no nos sepulte nada que no valga la pena recordar Que todo lo que hagamos tenga poso y hable bien de nosotros.

Bailemos y esculpamos en nuestras caras la sonrisa que merecemos.

Saltemos sin perder comba y caigamos de pie con los ojos serenos Corramos el riesgo de que nos digan que no cuando ya celebrbamos el s, que nos echen cuando necesitbamos quedarnos Que nos despechen cuando nos hayamos enamorado

Seamos el que cae en el lodo, el que re a destiempo, el que hace el ridculo, el que despierta murmullos Digamos lo que otros no dicen y piensan, hagamos lo que pensamos que debemos hacer Callemos lo que sepamos que duele porque el mundo ya arrastra muchas llagas. Nunca edifiquemos nuestra felicidad en la desdicha ajena

Corramos el riesgo de romper muros y bajar de los altares si nos hemos endiosado. Que no queden ms tteres que los tteres, ni ms secretos de los que sean necesarios para soportar la rutina.

Seamos el que acaba solo aguantando la vela de un barco que naufraga si creemos que ese es nuestro lugar. Que nos tomen el pelo, si hace falta, por defender lo justo y por perdonar lo casi imperdonable. Que sepamos distinguir las batallas innecesarias de las inevitables Que veamos la viga en el ojo propio sin acomplejarnos ni herirnos. Que sepamos decir basta antes de que ya no tenga remedio. Que los que desean ser mediocres no nos hagan creer que no podemos brillar. Que los que desean resignarse no nos desgasten las ganas.

No tengamos fugas en nuestra coherencia Seamos tan vulnerables como sea necesario para ver nuestras faltas. Seamos tan elsticos como haga falta para cambiar nuestro rumbo si el camino no nos lleva a nuestros retos o si nos perdemos andando en crculo persiguiendo algo que brilla pero que est vaco por dentro. Seamos tan imprudentes como nos marquen nuestros corazones vidos de emociones. Que la pasin nos corrija el camino y la ilusin nos dibuje el contorno. Que la desvergenza anide en nuestros sesos invadidos por la rutina y la osada brille en nuestros ojos cansados por el miedo Que no podamos or reproches porque escuchemos el silbido de nuestra imprudencia que nos llama y reclama para dibujar nuestro futuro.

Seamos nosotros mismos aunque nadie en el mundo lo entienda. Acariciemos lo extraordinario. Seamos la excepcin.

Busquemos lo sencillo, pero compliqumonos la vida deseando la excelencia

Corramos el riesgo de que se ran de nosotros por lo que pensamos y defendemos. Que nos pongan motes y etiquetas y nos adjetiven sin motivo Cunto ms nos critiquen los absurdos ms cerca estaremos de los grandes.

No olvidemos nunca que nosotros podemos ser grandes No olvidemos nunca que tambin podemos ser absurdos.

No seamos nada que no somos, no finjamos nada que no sintamos No desistamos de ver el mundo como nosotros lo vemos. Cabemos todos, que se aparten un poco los que no entienden de sueos y nos deje paso

Que nos sentemos a contemplar como gira el mundo sin bajarnos nunca de l. Que nunca dejemos de agarrarnos a la esperanza por si cae el cielo o el viento nos arrastra ms all del andn Que siempre nos quede otro tren por si se nos escapa ste Que sepamos subirnos a l a tiempo para apurar cada oportunidad.

Corramos el riesgo no ser perfectos para poder explorar el placer de ser humanos y reconocerlo.

Consigamos la paz que buscamos sin dejar de luchar por lo que deseamos, encontremos la quietud sin dejar de movernos.