creatividad e innovacion a partir de los viejos habitos

Manuel Gross

Los hbitos son una cosa curiosa, opin esta semana en The New York Times la columnista Janet Rae-Dupree, pues los usamos sin pensar, con el cerebro en piloto automtico y abandonndonos a la comodidad inconsciente de la rutina conocida.

Tal vez por esa caracterstica de ausencia de esfuerzo, el hbito siempre ha tenido una connotacin negativa, razona.

Pero los investigadores del cerebro han descubierto que cuando conscientemente desarrollamos nuevos hbitos, creamos senderos paralelos, y hasta clulas cerebrales totalmente nuevas que pueden llevar consigo nuestros pensamientos a travs de sendas nuevas e innovadoras.

En lugar de dar por descontado que somos criaturas de hbitos incambiables, podemos dirigir nuestro propio cambio conscientemente desarrollando nuevos hbitos. En realidad, cuantas ms cosas nuevas intentamos -o sea cuanto ms nos alejamos de nuestra zona de comodidad ms creativos nos volvemos, tanto en el trabajo como en nuestra vida personal.

Pero no es necesario matar los hbitos viejos; una vez que esos senderos trillados, que esos procedimientos estn incrustados en el hipocampo, all se quedan. En cambio, a los hbitos nuevos los incrustamos deliberadamente para crear sendas paralelas que sorteen las viejas rutas.

Rae-Dupree cita a Dawana Markova, autora de The Open Mind (La mente abierta) quien dice que la primera cosa que necesita la innovacin es fascinacin y curiosidad. Markova, quien adems es consultora sobre cambio ejecutivo en Professional Thinking Partners, agrega que, en cambio, nos ensean a decidir. Y decidir es matar todas las posibilidades excepto una. Un pensador innovador es aquel que siempre explora las muchas otras posibilidades, sostiene.

Todos nosotros abordamos los problemas en formas de las cuales somos totalmente inconscientes. A finales de los aos 60 la ciencia descubri que los humanos nacen con la capacidad de hacer frente a desafos de cuatro formas principales: analtica, procesal, relacional (o colaboracional) einnovadora. Pero en la pubertad el cerebro cierra la mitad de esa capacidad, preservando slo aquellos modos de pensamiento que parecieron ms valiosos durante la primera dcada de la vida.

La actual importancia que se da a los tests estandarizados resalta anlisis y procedimiento, lo cual significa que pocos de nosotros usamos nuestros modos colaboracionales e innovadores de pensar. Decir que todos podemos hacer cualquier cosa, dice M.J. Ryan, socia de Markova, es una mentira que los norteamericanos hemos perpetuado, y que adems siembra mediocridad. Saber cules son las cosas en las que somos buenos y hacer ms de eso, crea excelencia.

Y aqu es donde entra la importancia de desarrollar nuevos hbitos. Cuando una persona piensa en forma analtica o procesal, aprende en formas diferentes de quien es inherentemente un innovador o colaborador. Yo busco alguien que me ensee cuando quiero aprender algo nuevo o desarrollar un hbito nuevo, dice Ryan. Otra gente lee un libro sobre el tema o se anota en un curso. Si usted tiene un camino de aprendizaje, selo porque le va a resultar ms fcil que crear un camino totalmente nuevo en su cerebro.

Ryan y Markova identifican tres zonas de la existencia: comodidad, estiramiento y estrs. La comodidad es el terreno del hbito existente. El estrs ocurre cuando un desafo est tan alejado de la experiencia actual que se presenta como algo abrumador. Es en la zona del estiramiento en el medio actividades que parecen un poco difciles y poco familiares donde ocurre el verdadero cambio.

Cada vez que iniciamos un cambio, aunque sea uno positivo, activamos el miedo en nuestro cerebro emocional, dice Ryan en el libro. Si el miedo es demasiado grande, la respuesta es huir y abandonar eso que intentbamos hacer. Son los pequeos pasos (los de la tcnica japonesa llamada kaizen) los que nos mantienen en el esfuerzo y con los que accedemos a nuestra creatividad.