crucemos la linea roja

por Merce RouraNo nos damos cuenta, pero todo est cambiando. El mundo en que vivimos da un giro y debemos saber aprovecharlo para mejorar nuestras vidas. Ha llegado ese momento en el que debemos apostar por lo que queremos y dejar que nos muevan nuestros sueos. La personas reclaman tomar las riendas de sus vidas, aunque no se han dado cuenta an La insatisfaccin por vivir en un mundo donde eres lo que tienes les est desbordando y en su interior hay una lucha por levantar la cabeza y decir que no; que no son lo que tienen, que son lo que buscan, lo que anhelan, lo que suean.Parece que todo se tambalea porque por primera vez en mucho tiempo estamos empezando a cuestionarnos algunas cosas que parecan sagradas. Estamos perdidos, porque an no hemos visto todo el potencial que tenemos En realidad es porque empezamos algo grande y distinto. Somos como el nio que inicia sus primeros pasos, cae y se golpea, tiene miedo, pero algo en su interior le impulsa a continuar porque sabe que andar, que puede, que debe hacerlo para conseguir ser autnomo.Nosotros somos como l. Estamos en una sociedad que se plantea ser mayor, asumir retos como adultos y cambiar las normas para que todos tengan oportunidades.A veces, parece que an tenemos ese miedo inculcado durante siglos por algunos poderes fcticos que intenta aplastarnos las ideas y evitar revoluciones. Hemos incorporado en nuestro ADN el temor del siervo que llevo el tributo al seor feudal y suplica que le deje alguna gallina para tener con qu alimentar a los suyos. Ahora llega el momento en el que las personas van a ser dueas de su destino. Todo ha explotado y va de dar el giro. Vamos a decidir qu queremos ser cuando seamos mayores.. Tenemos la capacidad de escoger qu queremos y elegir camino Y si no hay ninguno que nos plazca, fabricarlo.Llega el momento de cuestionarlo todo. Empezando por aquello que ms nos asusta y ms prohibido hemos tenido siempre. Cada premisa, cada refrn que nos aleja de lo que deseamos y soamos, cada espacio vedado a nuestro paso, cada rincn oscuro donde siempre se nos ha dicho que el acceso est restringido. Estamos a punto de salir de nuestra macrozona de confort de forma colectiva, pero no lo sabemos. Casi no nos atrevemos a pensarlo porque no nos han educado para creerlo, para imaginarlo. Lo haremos de forma individual. Algunos porque ya no soportan ms la jaula que ellos mismos han construido a su alrededor. Otros porque han encontrado la llave de la habitacin prohibida. Muchos porque con la crisis han salido de su letargo y se han dado cuenta de que no escriben su futuro o se lo escribirn otros y, conociendo como lo hacen, ya saben que no ser una versin que les sea til ni favorable.Llega el momento de cambiar el mundo. Con palabras. Con gestos. Con complicidad. Con talento. Con osada y cierta imprudencia. Sin golpes, ni malas miradas, sin reprochesSlo nos hace falta el valor de creernos que valemos la pena. Pensar que aquello que hemos credo imposible hasta ahora, porque nos han insistido en que as era, tal vez est equivocado. Tendremos que preguntar mucho, hasta la impertinencia. Nos har falta el valor de decirnos a la cara verdades rotundas, como puos, algunas de ellas nos harn remover las vsceras y nos salpicarn la conciencia como nunca Deberemos mirar dentro de nosotros con honestidad y dndonos cuenta de todos nuestros prejuicios, sobre nosotros y sobre los dems. Poniendo en tela de juicio por qu a veces no somos como soamos, releyendo el pasado y teniendo la osada de mirar al futuro con otros ojos Con los ojos de ese nio que se da golpes al empezar a caminar pero que an no sabe que hay cosas que tiene prohibidas. Y tener el valor de plantear alternativas y escribir un guin nuevo para cada escena que no nos haga sentir plenos. Y sobre todo, imaginar, crear, sin parar. Que donde no llegue el esfuerzo, llegue la temeridad de pensar que nada est fuera de nuestro alcance. Porque slo con imaginarlo y sentirlo, seremos ms capaces.Ha llegado el momento de sacarnos la nube que llevamos en la cabeza y que no nos deja pensar ms all de nuestros miedos. Algunos de ellos son propios y otros importados de una sociedad que ha hecho todo lo posible para que no exploremos nuestro potencial y nos creamos prescindibles para que no se nos ocurra encontrar alternativas. Para que no salgamos el decorado y encontremos el mundo real. Para que no a hurguemos hasta topar con otras realidades que nos lleguen al alma Para que no descubramos que cuando no estamos atados y sumisos, somos inmensos. Para que no descubramos que cuando queremos no tenemos lmites.Para no tener nunca ms la sensacin de que no lo merecemos Para poder tocar la excelencia en todos los aspectos de nuestra vida y saber que lo que buscamos ya nos pertenece.Tenemos que atrevernos a cruzar la puerta. Traspasar la lnea roja, a ver qu pasa. Dejar de pedir permiso por no ser como otros desean. Dejar de lamentarnos por no tener el valor de ejercer de nosotros mismos. Salir del armario de nuestras propias negaciones. Caminar por la cuerda floja. Mojarnos al pasar por el lodo. Caernos y ensuciarnos. Mirarnos en ese espejo interior donde todo son verdades cruentas y maravillosas Y descubrirnos para querernos tal como somos, con nuestros talentos y nuestras deliciosas debilidades Sin edulcorantes ni siliconas, sin tener que ajustarnos a unas medidas concretas ni aceptar sueos prestados, para creer en nosotros, para no estar nunca ms pegados a una versin mediocre de nosotros mismos

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