del amor al odio hay un paso, pero… ¿y el negocio?

por  Javier Rodríguez Labastida

Guccio Gucci fundó uno de los imperios de la moda más grande en el mundo a principios del siglo XX. Después de unas décadas en ascenso, y tras su muerte, el negocio quedó a cargo de sus hijosAldo, Vasco y Rodolfo.

Los hermanos comenzaron entonces una pelea encarnizada, en la que Aldo terminó encarcelado por su hijo Pablo tras acusaciones de fraude, y la compañía bajo el mando de Maurizio, hijo de Rodolfo, hacia el último tramo de siglo.

Sin embargo, las peleas y malos manejos orillaron a Maurizio a vender la compañía en 1993 a una compañía árabe trasnacional, una decisión que no le gustó a su esposa Patrizia, quien mandó matarlo un par de años después, y razón por la que fue condenada a más de dos décadas de prisión.

“Las relaciones en las empresas familiares siempre están impregnadas de la parte emocional, las personas no podemos dejar de sentir. El tema se vuelve complejo porque si no se aprenden a resolver los conflictos pueden escalar”, dice Ricardo Aparicio Castillo, director del Centro de Investigación para Familias de Empresarias (CIFEM) del Instituto Panamericano para la Alta Dirección de Empresas (Ipade).

Las diferencias familiares son comunes a nivel empresarial. En los medios de comunicación se ven de forma cotidiana casos en los que las familias llevan a los extremos pleitos derivados de la lucha de poder o de opiniones diferentes en la toma de decisiones.

“Cuando hay un engaño, hay una ruptura personal”: Jorge Vergara en entrevista con El Universal.

El último que ha llamado la atención es la discusión entre Jorge Vergara y su esposa, Angélica Fuentes. Hace una semana, el empresario destituyó a su pareja de la dirección del Grupo Omnilife por supuestos malos manejos, a lo que la esposa contestó convocando a una Asamblea para definir su futuro en la empresa.

La discusión no se encuentra en los extremos de la familia Gucci, pero ha desatado una serie de acusaciones, entre ellas, la última de Jorge Vergara, quien admitió en una entrevista con El Universal, que su esposa influía en la decisión cuando debían despedir a un técnico del equipo de futbol Chivas, propiedad de Omnilife.

CUANDO LA EMPRESA QUEDA RELEGADA

Una de las mayores fuentes de conflictos en las empresas familiares son las luchas de poder, en las que la prioridad es imponerse al otro a como de lugar y, por lo tanto, la objetividad se pierde completamente. “Ya no existen decisiones de negocio”, dice Ricardo Aparicio.

Cuando se trata de una empresa familiar, lo ideal es no esperar a que las situaciones lleguen a periodos de crisis. Previamente se deben establecer protocolos por escrito y aprobados por los miembros de la familia para fijar lineamientos para el manejo del imprevisto.

Angélica Rodríguez, directora Asociada del Centro de Consultoría e Innovación Empresarial y Financiera del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, asegura que en el caso de la ruptura Vergara-Fuentes no se vislumbra un protocolo previo, y la discusión ha pasado de lo privado a lo público.

Un problema que es elevado a lo público sin un acuerdo previo genera incertidumbre en clientes, proveedores y en los mismos empleados, señala Rodríguez.

La académica señala que las empresas deben estar preparadas para evitar panoramas de incertidumbre, y aconseja tener lineamientos claros que estipulen el manejo de crisis y mantengan separados los asuntos personales de los negocios.

CÓMO ESTABLECER UN PROTOCOLO

Desde su fundación, las empresas deben establecer el rol que cada familiar jugará, los requisitos que un familiar debe cumplir para formar parte de la empresa (en algunos casos son grados académicos y experiencia en el área fuera de la empresa familiar), así como los escalones que deben subir en busca de un mejor puesto.

Para la atención de las crisis que pudieran existir, tanto Angélica Rodríguez como Ricardo Aparicio recomiendan haber conformado con anterioridad un Consejo de Familia y un Consejo de Administración.

“El Consejo de Administración es una herramienta eficiente para evitar conflictos en la toma de decisiones de la organización. Se recomienda que esté integrado por personal externo a la familia y que tenga un peso específico, que la familia los respete para que en caso de un conflicto pueda fungir como un mediador”, dice la académica del Tec.

El Consejo de Familia toma decisiones sobre el plan de vida de los integrantes. Por ejemplo, cuando un hijo se quiere ir al extranjero, qué pasaría con su posición en la empresa, o cuando hay un divorcio, cuál es el papel que cada uno de los miembros estará jugando hacia el exterior.

¿Y SI LA CRISIS YA ESTALLÓ?

Puede sonar a cliché pero no lo es. El primer consejo que dan ambos académicos es “pensar con la cabeza fría”.

Los involucrados deben ver la organización no como un ente de conflicto, sino como una fuente de la que dependen varias familias, por lo que ante una crisis que se encuentra en el ámbito público, las partes deben calmar las preocupaciones que pudieran surgir de empleados, proveedores y clientes.

Angélica Rodríguez, del Tec de Monterrey, recomienda dejar en claro que se trata de una desintegración familiar que no afectará los planes de negocio: “Hay herramientas de coaching y apoyo a las que la familia puede acceder para manejar la crisis, y que ayudarán a determinar cuándo una información debe hacerse pública y cuándo no”.

“Que una relación se restablezca dependerá de si pueden llegar a una negociación económica aceptable para uno y otro. Desafortunadamente en estos casos, lo que menos importa es la parte empresarial, sino más bien si las emociones se desbordan, en donde puede haber una actitud de perjudicarse entre sí, y los pronósticos se vuelven complicados”, concluye Ricardo Aparicio.

Fuente http://www.altonivel.com.mx/50359-como-solucionar-conflictos-en-empresas-familiares.html