el camino hacia la hiperinflación

Sergio Arancibia

Si hay dficit fiscal, es decir, si el gobierno est gastando sustantivamente ms de lo que recibe por concepto de ingresos fiscales, tiene que sacar de algn lado esa diferencia entre ingresos y gastos.

Esto no es muy diferente a lo que le sucedera a cualquier familia: si los gastos durante un perodo determinado son mayores que los ingresos tiene que pedir prestado -lo cual implica que en el futuro cercano tiene que disminuir sus gastos para poder pagar lo adeudado- o tiene que gastar los ahorros que tena guardados para las vacaciones o para comprarse un carro nuevo lo cual es una alternativa que no puede aplicarse eternamente, pues los ahorros terminan por agotase. Si esa familia insiste en tener un ritmo de gastos que supera a sus ingresos se puede volver a endeudar, mientras tenga alguien que le preste, o puede seguir gastndose los ahorros, mientras estos alcancen. Pero llegar un momento en que los acreedores exigirn el pago de lo prestado, y/o en que los ahorros habrn llegado a cero. No hay en ese momento triste ms alternativa que apretarse el cinturn.

Cuando el gobierno es el que est gastando ms de lo que son sus ingresos, puede endeudarse, o puede gastar los ahorros que le puedan haber quedado de perodo anteriores. Pero tarde o temprano se le presentan los mismos problemas que a la familia de prrafo anterior: las deudas llega un momento en que hay que pagarlas, y los ahorros llega un momento en que se agotan. Si esas fueran todas las alternativas, se hara obligatorio para el gobierno reducir los gastos para eliminar el dficit.

Pero el gobierno tiene alternativas que no las tiene cualquier familia: el gobierno le puede pedir dinero prestado al banco central y pagarle con papeles en que reconoce la deuda, pero est claro desde el principio, para todos, que esa deuda nunca se pagar. El banco central imprime billetes y se los pasa al gobierno. Esto es lo que en la jerga de los economistas se llamara monetizar el dficit. Esto implica que la accin conjunta del banco central, imprimiendo, y el gobierno, gastando, genera inescapablemente tendencias inflacionarias en el seno de la economa nacional, pues los medios de pagos aumentan ms rpidamente que los bienes y servicios disponibles en los mercados.

Al perodo siguiente el gobierno no tiene ninguna obligacin de reducir sus gastos y tiene fuertes presiones para que los aumente, pues los bienes y servicios que tiene que comprar habitualmente para llevar adelante las tareas y funciones que le son propias, tienen ahora mayores precios en el mercado. Los gastos han aumentado, por lo tanto, con respecto al perodo anterior, y los ingresos, especialmente los ingresos tributarios, se mantendrn como antes o aumentarn muy lentamente, pues la tributacin suele tener, como base de clculo, los procesos econmicos, y por ende los precios, de un perodo anterior.

Todo esto implica que el saldo entre ingresos y gastos se hace mayor, y si el gobierno no reacciona disminuyendo sus gastos o incrementando sus ingresos, el dficit fiscal se har mayor. Pero eso no es un problema, pues el banco central volver generosa y alegremente a monetizar el dficit.

Si toda esta secuencia de acontecimientos se repite durante varios aos consecutivos, el dficit fiscal se ir haciendo cada vez ms elevado, lo cual obligar a crecientes dosis de nuevos medios de pagos que se crearn en la medida precisa en que el gobierno los necesite. Todo ello induce niveles de inflacin cada vez ms elevados.

Ms aun, en la medida en que el gobierno se acostumbre a gastar cuanto quiera -sabiendo que siempre el banco central emitir la cantidad de dinero que sea necesaria para cerrar la brecha fiscal- entonces no har esfuerzo alguno por reducir el gasto y el dficit. Todas estas son las condiciones perfectas para generar una hiperinflacin. Todo esto se incrementa si los funcionarios pblicos -militares incluidos- son parte importante de la base electoral del gobierno y hay que subirles peridicamente sus remuneraciones y/o si los procesos electorales cercanos obligan al gobierno a la poltica del todo vale, lo cual implica incrementar los gastos sin medida ni control alguno.

Nada de esto sucedera si el banco central tuviera prohibicin de financiar los dficit fiscales -o lo que es lo mismo, prohibicin de otorgarle crditos al gobierno. As sucede en la mayora de los bancos centrales de Amrica Latina y as estaba anteriormente escrito en la ley que rega al Banco Central de Venezuela. Pero esa ley se modific precisamente para permitir que suceda lo que hemos venido narrando en los prrafos anteriores. Tambin podra suceder que el banco central – aun cuando no le estuviera expresamente prohibido prestarle fondos al gobierno- se tomara en serio esa obligacin legal de defender el valor de la moneda nacional. Eso debera llevar a que el banco central desplegara todas las herramientas necesarias para detener la inflacin, incluido el cerrar la chorro de fondos que se crean para traspasrselos al gobierno y que jams volvern a las arcas del banco central.

El sector privado de la economa participa, a su vez, en el proceso inflacionario, debido a que debe atender las muy legtimas presiones salariales y los mayores costos de insumos y materias primas nacionales e importadas. Todo ello presiona para incrementos de precios, no solo para cubrir los costos ms elevados- de acuerdo a la inflacin del pasado reciente -sino para cubrir el costo de reposicin de los insumos y materias primas- de acuerdo a las previsiones sobre la inflacin del futuro cercano- que son mayores aun.

Caer en una hiperinflacin no es difcil. Basta una cuota de ignorancia, de improvisacin, de irresponsabilidad y de temor a dejar el poder. Salir de la hiperinflacin es lo realmente difcil.

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