el caso venezolano: dolarización y teoría macroeconómica comite de redacciÒn – 3 jul ’15

Kamal Romero – En Venezuela estamos presenciando un debate surgido en torno a una propuesta de poltica econmica: la plena dolarizacin de la economa venezolana.

El debate es motivado por la aceleracin inflacionaria a la que se ha visto expuesta el pas los ltimos meses, as como el pesimismo al que invita el anlisis del rcord de crecimiento del nivel de precios de las ltimas dcadas.

En este sentido, la dolarizacin aparece como una medida que solucionara de facto el problema de la inflacin, al atar las manos a las autoridades econmicas a la hora de financiar al fisco va incremento de la oferta de dinero por parte del Banco Central de Venezuela o una depreciacin del tipo de cambio.

Este debate se ha basado en su mayor parte en enumerar los pros y contras de la dolarizacin, as como en la revisin no-formal de experiencias de pases dolarizados.

A continuacin, se pretende aportar otra visin en este intercambio de ideas y evaluar esta poltica a travs del anlisis macroeconmico cuantitativo convencional. Tambin se repasan brevemente una serie de trabajos que realizan lo anterior para economas abiertas en vas de desarrollo como la venezolana, haciendo nfasis en las lecciones de estos anlisis.

Dolarizacin y bienestar. En un artculo de Schmitt-Groh y Uribe (2001) evalan un men de polticas y cuantifican cul es la mejor en trminos de bienestar de la poblacin [1].

Las opciones de poltica monetaria estn compuestas por una dolarizacin plena, una regla de crecimiento monetario, una inflacin objetivo y una regla de tipo de cambio contingente. La ltima poltica consiste en que los movimientos del tipo de cambio dependan de variaciones en los trminos de intercambio, la inflacin de los productos de importacin y la tasa de inters internacional.

La evaluacin se realiza empleando un marco terico que recoge importantes caractersticas presentes en pequeas economas abiertas como la venezolana: la alta exposicin a choques en los trminos de intercambio y condiciones de financiamiento internacional, as como rigideces de precios a la baja.

En funcin de los choques a los cuales se encuentra expuesta la economa y el grado de rigidez de precios, llegan a la conclusin de que la peor alternativa en trminos de bienestar es la dolarizacin, mientras que la mejor es una regla activa de depreciacin/apreciacin del tipo de cambio en funcin de la magnitud y direccin de los choques en los trminos de intercambio, tasas de inters y nivel de precios internacionales.

La variable clave detrs de este resultado es la rigidez de precios. Cuando los precios no varan en respuesta a los choques, si se mantiene el tipo de cambio o los agregados monetarios constantes (tal como lo plantea la dolarizacin), todo el ajuste se realiza va produccin y empleo, lo cual es inferior en trminos de bienestar.

Los autores llegan a la misma conclusin en trabajos posteriores, asumiendo salarios nominales rgidos a la baja (ver Schmitt-Groh y Uribe 2011 y 2012).

En este entorno, los regmenes cambiarios poco flexibles tienen como consecuencia que, ante un choque externo negativo, el desempleo aumente ms que ante un rgimen ms flexible, as como un mayor endeudamiento durante pocas de bonanza.

No cabe duda de que Venezuela es una economa altamente expuesta a choques de naturaleza externa, debido a la gran dependencia a la exportacin de una materia prima. Adicionalmente, los ingresos por la exportacin de dicho commodity representan la principal fuente de ingresos fiscales, lo cual acompaado de unas instituciones fiscales procclicas que amplifican los movimientos de precio del crudo, nos coloca en el peor escenario en el caso de adoptar una poltica cambiaria tan extremadamente rgida como la dolarizacin.

Ante una cada del precio del petrleo o una interrupcin del financiamiento internacional, todo el ajuste se realizara va una cada de la produccin, del nivel de empleo y la liquidez del sistema financiero.

Dolarizacin y Polticas ptimas. Analizando la dolarizacin desde el punto de vista de una herramienta macroeconmica especfica, la teora de poltica ptima, se obtienen conclusiones similares [2].

Este enfoque busca determinar cul sera la poltica fiscal o monetaria ptima tal que el bienestar de los hogares y empresas sea el mayor posible, y las polticas logren replicar aproximadamente la asignacin de recursos que resultara en una economa de libre mercado. En este sentido, lo que se desea es minimizar las distorsiones de precios que generan los impuestos necesarios para financiar una secuencia dada de gasto pblico.

El premio Nobel Christopher Sims (2001) emplea un entorno econmico muy simple para demostrar que la dolarizacin no es una poltica monetaria ptima.

El razonamiento detrs de esta afirmacin es el siguiente: la conclusin general es que lo ptimo es variar los impuestos lo menos posible, ya que variaciones en estos generan cambios en los patrones de consumo, inversin y decisiones de empleo que lo alejan del ideal de una economa de libre mercado.

En funcin de esto, choques que provoquen cambios en los niveles de gasto pblico deberan ajustarse con cambios en el valor del endeudamiento pblico, estos pueden realizarse a travs de modificaciones en las emisiones de deuda y/o cambios en su rendimiento nominal. Lo anterior se puede realizar generando una inflacin (o deflacin), la cual modifique el rendimiento nominal de la deuda, transfiriendo recursos del sector privado al pblico, y facilitando as el ajuste. Una dolarizacin impide lo anterior.

En este caso habra que incorporar el costo social de la inflacin. Varios estudios determinan que ese costo en trminos de bienestar (para inflaciones bajas y no persistentes) es inferior al de colocar mayores impuestos distorsionantes a la inversin, consumo u oferta de trabajo (ver Algan y Ragot 2010 para ms referencias).

En este punto surge un problema, y en el cual radica precisamente el ncleo de la propuesta de la plena dolarizacin: Quin garantiza que la autoridad econmica no emplee de manera sistemtica el impuesto inflacin, generando de ese modo inflaciones altas cuyo costo sea elevado para la sociedad?

La teora de poltica ptima citada arriba no tiene respuesta a esto, ya que asume que existen mecanismos de compromiso que impiden que la autoridad econmica se desve de su poltica. Es en este punto que la plena dolarizacin podra incorporarse como una tecnologa de compromiso que evitara un posible sesgo inflacionario de la poltica fiscal o monetaria.

A este respecto, el compaero de galardn de Sims, Thomas Sargent (2001), plantea lo siguiente:

En sus artculos y discusiones verbales, los defensores de la dolarizacin a menudo han apelado a los problemas de compromiso e informacin, que de alguna manera hacen que la dolarizacin sea una opcin ms creble y con mayor probabilidad de producir buenos resultados. Quienes afirman esto no presentan modelos de cmo la dolarizacin est conectada con la credibilidad. Necesitamos algunos modelos. [3]

Lo anterior es lo que precisamente brilla por su ausencia en la actual discusin de dolarizacin en Venezuela. No existe una relacin terica directa entre dolarizacin y los problemas de compromiso de las autoridades econmicas, los cuales suelen ser el reflejo de debilidades institucionales ms profundas.

El ejemplo de Argentina con la caja de conversin, muestra que en economas con instituciones dbiles (como la venezolana) y sin las precondiciones necesarias en materia fiscal, financiera y de competitividad (de nuevo como la venezolana), no existe un rgimen de poltica lo suficientemente rgido que impida a un gobierno abandonar el mismo en presencia de un ajuste brutal sobre el empleo y la actividad econmica, consecuencia de un choque externo.

Notas

[1] Tcnicamente, la evaluacin de bienestar que se emplea en el anlisis es muy abstracta. Se define como el costo en trminos de consumo sacrificado por habitar en una economa expuesta a fluctuaciones, en lugar de una sin dichos movimientos.

[2] Se puede encontrar una versin de libro de texto de esta metodologa aplicada a economas abiertas en el captulo 10 de Vegh (2013).

[3] Traduccin ma.

(*) Economista, macro analista econmico.

Referencias

Algan, Y. y Ragot, X. (2010). Monetary policy with Heterogeneous Agents and Borrowing Constraints Review of Economic Dynamics, vol. 13(2), pp. 295-316.
Schmitt-Groh, S. y Uribe, M. (2001) Stabilization Policy and the Costs of Dollarization. Journal of Money, Credit and Banking. Vol. 33, No. 2, Part 2: Global Monetary Integration, pp. 482-509.

Schmitt-Groh, S. y Uribe, M. (2011) Pegs and Pain NBER Working Papers 16847, National Bureau of Economic Research.

Schmitt-Groh, S. y Uribe, M. (2012) Pegs, Downward Wage Rigidity, and Unemployment: The Role of Financial Structure NBER Working Papers 18223, National Bureau of Economic Research.

Sargent, T. (2001) Comment on Fiscal Consequences for Mexico of Adopting the Dollar. Journal of Money, Credit and Banking. Vol. 33, No. 2, Part 2: Global Monetary Integration, pp. 617-625.

Sims, C. (2001) Fiscal Consequences for Mexico of Adopting the Dollar. Journal of Money, Credit and Banking. Vol. 33, No. 2, Part 2: Global Monetary Integration, pp. 597-616.

Vegh, C. (2013) Open Economy Macroeconomics in Developing Countries. The MIT Press.