el cerebro del emprendedor

Elena Ortiz

Los emprendedores toman decisiones de manera diferente. Sus cerebros procesan la información más rápidamente y las áreas cerebrales implicadas en esos procesos son también distintas. Esta es la principal conclusión del trabajo de investigación ‘Brain cortical organization of entrepreneurs during visual Stroop decision task’ en el que he trabajado conjuntamente con el profesor de IE Business School Peter Bryant y los profesores de la UCM Tomás Ortiz, Agustín Turrero y Juan M Santos.
Para alcanzar esta conclusión hemos tenido en cuenta 4 aspectos: personalidad, respuestas conductuales, tiempos de reacción y áreas de activación cerebral. El grupo de emprendedores ha estado integrado por personas que han sido fundadores de al menos una empresa dentro de un amplio rango de sectores (tecnología, ocio, sanidad, marketing, educación, etc.), mientras que los no-emprendedores se eligieron en función del sexo, edad y nivel de formación de aquellos.
Para el estudio de la personalidad hemos utilizado el Cuestionario de Temperamento y Carácter de Cloninger. Se trata de un modelo psicobiológico que distingue entre los componentes de la personalidad que se heredan de forma moderada y suelen ser estables en el tiempo (temperamento) y aquellos que se estructuran a lo largo del desarrollo de la persona por mecanismos de aprendizaje en el medio sociocultural (carácter).
Los resultados obtenidos muestran que la diferencia más significativa con el grupo control se encuentra en la impulsividad, perteneciente a la dimensión de búsqueda de novedad. Y la investigación de la toma de decisión se ha llevado a cabo mediante una prueba de electroencefalografía (EEG), en donde los participantes han tenido que realizar el test de “Stroop”, consistente en diferenciar dentro de un grupo de palabras escritas en distintos colores, entre la palabra y el color en el que aparecen.
Los resultados conductuales indican que tanto los emprendedores como los no-emprendedores tuvieron el mismo porcentaje de aciertos (97%), siendo aquéllos los más rápidos a la hora de responder. En cuanto al análisis de los resultados de la actividad eléctrica cerebral mediante potenciales evocados registrados durante el test de “Stroop”, observamos que los emprendedores dan una respuesta cerebral más rápida que el grupo de no-emprendedores, en torno a los 200 milisegundos.
Esto significa que los emprendedores lograron analizar más rápidamente la información incongruente y dieron una respuesta más temprana, teniendo una mayor actividad cerebral en áreas suplementarias motoras (responsables de los procesos motores) mientras que los no-emprendedores tardaron más tiempo en analizar la información incongruente utilizando para ello áreas cerebrales posteriores (responsables de los procesos perceptivos). Sin embargo, al final del proceso cognitivo de toma de decisión, alrededor de los 450 milisegundos, los emprendedores dedicaron más tiempo y una mayor actividad cerebral de áreas frontales (responsables de los procesos cognitivos más complejos) para cerrar dicho proceso, fase que se acortó en los no-emprendedores.
En conclusión, podemos argumentar que un rasgo que caracteriza a los emprendedores en la toma de decisión es un cierto nivel de impulsividad unido a un rápido análisis cerebral de la información, una respuesta motora más temprana y una lentitud en cerrar el proceso cognitivo.