el daño ecológico de la comida desperdiciada

En un planeta con recursos de agua, suelo y energía limitados, y donde las soluciones de costo-eficiencia son capaces de producir suficiente comida nutritive para todos, reducir la pérdida y desperdicio de comida debe ser una prioridad.

Según la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), cada año se producen y se pierde o desperdicia la tercera parte de la comida que se produce para consumo humano, es decir, cerca de 1 300 millones de toneladas de alimentos en el mundo.

Esto significa que una gran cantidad de recursos que se utilizan para la producción de comida son usados en vano, y que las emisiones de gases de efecto invernadero que se causan por la producción de comida que se pierde o desperdicia también son en vano.

Tomando en cuenta que se explotan los recursos naturales, que se contaminan los cultivos por el uso de pesticidas y abonos nitrogenados, que se requiere de transporte, que se producen residuos y gases de efecto invernadero, el desperdicio de alimentos representa un daño ecológico que pasa por desapercibido por la mayoría de la población.

La brecha socioeconómica 
Esta pérdida de alimentos se da a lo largo de toda la cadena de suministro, desde el momento inicial de la producción agrícola hasta el consumo en los hogares.

En los países desarrollados y en las clases sociales media y alta, los alimentos se desperdician en la etapa de consumo, lo cual significa que los alimentos son tirados a la basura aunque sean apropiados para su consumo.

La pérdida de alimentos ocurre en las primeras etapas de producción en las regiones industrializadas.

Por otro lado, en países en vías de desarrollo, se pierden los alimentos en las etapas iniciale y se desperdicia mucha menos comida en la etapa de consumo.

En general, se desperdicia más alimento per capita en el mundo industrializado que en los países desarrollados. Se estima que el desperdicio per capita en Europa y Norteamérica es de 95 a 115 kilogramos de comida al año, mientras que el desperdicio en el África Subsahariana y el Sur y Sureste de Asia es solo de 6 a 11 kilogramos al año.

La pérdida de alimentos en países en vías de desarrollo 
Las causas de la pérdida y desperdicio de alimentos en los países en vías de desarrollo se relaciona con limitaciones financieras y técnicas durante el proceso de cosecha, así como las dificultades de almacenamiento y refrigeración en condiciones climáticas desfavorables, infraestructura insuficiente, y empaquetado y comercialización deficiente.

Dado que muchos pequeños agricultores en estos países viven en los márgenes de la inseguridad alimenticia, la reducción de la pérdida de alimentos podría tener un impacto inmediato y significativo en sus vidas.

La cadena de suministro en estos países debe ser fortalecida apoyando a los pequeños agricultores a organizar y diversificar su producción y comercialización. También las inversiones en infraestructura, transporte y empaquetado son necesarias. Los sectores público y privado tienen un papel importante para poder lograrlo.

El desaperdicio de alimentos en países desarrollados
El desperdidio y pérdida de alimentos en los países desarrollados, y en las clases sociales media y alta, se deben al comportamiento y malos hábitos del consumidor, así como a la falta de coordinación entre los diversos actores de la cadena de suministro. 
Los acuerdos entre agricultores y compradores pueden contribuir a que los cultivos se desperdicien; la comida se desperdicia debido a los estándares de calidad que rechazan grandes cantidades de alimentos cuya apariencia o forma no sea perfecta; y por último, el consumidor que puede pagar por desperdiciar comida no planea sus compras y descuida las fechas en que los alimentos “dejan de ser comestibles”. 
Este desperdicio puede reducirse en las industrias de alimentos, las comercializadoras y, sobre todo, los hogares de los consumidores si se adoptan hábitos responsables de compra y consumo. 

Un consumo responsable en el hogar
Si se adoptan algunos hábitos de compra y consumo de alimentos en el hogar, se puede reducir el problema de desperdicio, lo cual contribuirá con el medio ambiente y con la economía domestica:

Todos los miembros de la familia deben estar conscientes de las consecuencias negativas del desperdicio de alimentos.Hacer una lista de compras y revisarla varias veces antes de acudir al supermercado a fin de no llevarse a casa más alimentos de los necesarios, sobre todo los más perecederos como frutas, hortalizas, raíces y legumbres.Organizar en casa los alimentos de manera que se consuman todos. Al pensar en los menús, no solo piense en la variedad y en las propiedades nutritivas de los alimentos, sino también en sus requerimientos de conservación y almacenamiento en la despensa o el refrigerador.Consumir los alimentos antes de que paes la fecha de caducidad que indica la etiqueta. Todos los productos tienen ciertos márgenes en los que se siguen manteniendo en buenas condiciones, sobre todo si se han almacenado de forma adecuada, pero más vale no fiarse de estos márgenes y consumirlos antes.Puesto que cada alimento desarrolla un proceso de descomposición distinto, anote la fecha de congelación de los alimentos y no deje pasar los seis meses para consumirlos.Tirar los alimentos solo si en verdad están en malas condiciones.

Por Último:

Los consumidores son capaces de influir en el mercado con sus decisiones de compra que no se basen en el aspecto de los alimentos ni en el empaquetado, sino en la calidad de los productos.

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