el exceso de ego del directivo puede ‘matar’ su negocio

De acuerdo con Freud –y el diccionario de la RAE- “el ego es una instancia

 psíquica que se reconoce como el ‘yo’, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ‘ello’, los ideales del ‘superyó’ y la realidad del mundo exterior”. En pocas palabras: “exceso de autoestima”. Como es bien sabido, una autoestima alta juega un papel muy importante en la vida de un directivo, sin embargo, ¿qué tanto afecta cuando ésta rebasa los límites? ¿Cánto afecta a nuestras organizaciones?

Uno de los libros más recurrentes cuando de este tema se habla es “Egonomics: What Makes Ego Our Greatest Asset (or Most Expensive Liability)”, escrito por David Marcum y Steven Smith. Según las investigaciones de Marcum y Smith, el ego es algo más que un estatus individual, el ego no sólo afecta a las empresas, ¡puede llegar a quebrarlas!

En datos: más del 50% de directivos asegura que el ego puede llegar a costar entre el 6 y el 15% de los ingresos anuales de las organizaciones, es decir 1,100 millones de dólares. Pero eso no es todo, la misma publicación indica que 63% de los empresarios admite que el ego ejerce un impacto negativo cuando de negocios se habla.

Las consecuencias lógicas de un ego negativo en el entorno laboral son: prepotencia, falta de fidelidad por los empleados, imposiciones y reglas absurdas, mal ambiente laboral, pero sobre todo, en la toma de decisiones. Un estudio realizado por Paul Nutt, de la Universidad de Ohio, indica que más de una tercera parte de las decisiones de negocios que fracasan, han sido motivadas por el ego.

“El ego es como el autoestima, y el ego para las decisiones, es malo tanto cuando está muy en abundancia, como cuando está muy bajo; el ego y el autoestima deben estar equilibrados para un buen funcionamiento”, comenta Ernesto Weissmann (@weissmanne), director Ejecutivo de Tandem Soluciones de Decisión.

Al respecto, Marcum y Smith aseguran que el ego puede llegar a ser bueno cuando se tiene en cantidades necesarias “En cantidades adecuadas, el ego es positivo y proporciona un nivel saludable de confianza y ambición, que reducen la inseguridad, el miedo y la apatía”, utilizándose como arma poderosa cuando se habla de negocios. Pero en esta ocasión, nos centraremos en el exceso de ego.

Repercusiones del exceso de confianza en la toma de decisiones

• Creer que nosotros tenemos la razón, sin escuchar opiniones de terceros.

• Creer que nuestra idea es única y poderosa, más que la de los demás.

• Dudar de todas las decisiones que se toman al creer que nosotros podemos dar una mejor.

• Llegar a pensar que nadie es suficiente para el puesto que desempeña, afectando el ‘delegar’como tarea primordial del líder.

• Estar preocupado por gustarle a los demás que decir la verdad de lo que se piensa.

• Generar en terceros desconfianza.

• Afectar la comunicación interna en una empresa.

• Convertir una virtud en debilidad.

¿Aún te suena desconocido? La negación también podría ser un síntoma del ego excesivo. Por ello, Weissmann asegura que el primer paso que un líder debe dar es identificar si padece el problema.

“En todas las reuniones con directivos y empleados que hacemos en Tandem, preguntamos si alguien a identificado a otra persona con altos índices de ego, la respuesta es basta y positiva. Lo único que parecen olvidar es que ‘ellos’ trabajan todas las personas que están en la sala. Identificar el ego de otros es muy sencillo, pero identificar nuestro ego parece imposible”, comenta.

4 puntos esenciales para saber si padeces de ‘ego negativo’1. Exceso de competitividad

Todos somos competitivos en el ambiente laboral, es una forma de mejorar personalmente y de hacer mostrar nuestras competencias y resultados, sin embargo, cuando ser competitivo se convierte en vivir a costa de los demás, esto es síntoma de que el ego te está ganando.

2. La búsqueda de aceptación por los demás

“El que habla al último en las reuniones –sin tener que hacerlo-, el que está buscando ser aceptado o querido por los demás, estas personas que siempre están buscando ser vistas están siendo afectadas por el ego”, indica Weissmann.

Para estas personas, complacer a los demás se convierte en algo más importante que en confiar en sí mismos, tomando decisiones y dando opiniones basadas en lo que los demás necesitan, no en los que ellos realmente creen.

3. Un exceso del ‘yo’

Si todo el día hablas de tus logros y de tus ideas, ¡cuidado! Puede ser exceso de confianza en tu persona. ¿Cómo te puedes dar cuenta que esto está pasando? Muy fácil: todo el tiempo de refieres a tus logros, hablas de tu experiencia y aseguras que si lo hubieras hecho tú, nada de malo hubiera ocurrido.

Crees que tus ideas son mejores que las de los demás y que los demás deben hacer lo que dices sólo porque tú lo dices. “Aquí es cuando la gente puede perderse y liderar con respuestas en lugar de con preguntas”.

4. ¿Estás a la defensiva? 

Te comentan algo y te enojas, te dan un punto de vista y los regañas; opinan distinto a ti y crees que te están diciendo que eres tonto; no confías en lo que los demás te dicen y actúas de manera negativa. Estar siempre a la defensiva con los demás, puede ser síntoma de exceso de ego.

Pero identificarlo sólo es la primera parte. De acuerdo con un artículo publicado por Víctor H. Tomas, experto en temas de Estrategia y Negocios y especialista en Dirección de Empresas, existen siete puntos que te ayudarán a encontrar el equilibrio en tu ego:

• Humildad para aprender.

• Inquietud y curiosidad para saber.

• Necesidad de preguntar.

• Cercanía con tu gente.

• Cambiar “yo”, por “nosotros”.

• Siempre al frente de tu equipo.

• Ser creíble por acciones, no por discursos.

En tu caso, ¿cómo afecta el ego a tu empresa? ¿Qué hacen para exterminarlo? ¿Cuáles son tus más valiosos consejos? 

Tatania Gutierrez

A %d blogueros les gusta esto: