ironizando sobre algunos estilos directivos al uso

Manel Muntada ColellComo ocurre con algunos microorganismos, hay ciertos estilos directivos muy resistentes a aquellas necesidades, principios, formaciones o demandas que el entorno dispone para reorientarlos o, como mnimo, neutralizarlos.De entre estos estilos, quiero llamar la atencin sobre dos que aunque parezcan totalmente distintos, se fundamentan en el impacto que ejercen sobre el desarrollo de aquellas personas que, en un momento dado y a menudo desgraciadamente, se encuentran bajo su radio de influencia.El primero de estos estilos al que me voy a referir es el del directivo bonsi y consiste en un estilo de direccin especialmente atento a podar concienzudamente aquellas yemas terminales que permiten a las personas crecer y desarrollarse hasta alcanzar la altura que todas poseen, larvada, en su ADN profesional.Se trata de un estilo rico en actitudes paternalistas que, a golpe de pequeos y hbiles tijeretazos, mantiene en un estado permanente de enanismo a equipos y personas a la vez que se les confiere la impresin de ser como los de verdad y, lo que es ms importante, la laboriosa y mimada obra de su creador.Se trata de una forma directiva ms frecuente de lo que es soportable y que, como comentaba al principio, se halla anidada en los discursos ms modernos que algunos exhiben sobre su forma de ejercer un management actual.El segundo de los estilos es el del directivo leador un personaje que, a diferencia del anterior, acostumbra a ser desagradable por su propensin compulsiva a difamar, degradar, ignorar, amonestar pblicamente e intimidar de manera directa o veladamente para, de este modo, talar el crdito y reputacin profesional de sus colaboradores y as reducir su estatura y eliminar cualquier duda sobre quin es en realidad el ms alto.Es ste un estilo que puede venir determinado por patrones de personalidad que suelen incluir, en diferentes proporciones, paranoia y narcisismo y que no necesariamente buscan la total destruccin y ruina de la persona interpelada, aunque sus actuaciones conduzcan claramente a convertir al colaborador en lea para esa pira organizativa que suelen mantener permanentemente encendida.Lejos de ser extrao, este perfil puede observarse en no pocos sitios disfrazado de genialidad con carcter, un disfraz que uno no acierta a entender cmo puede subsistir con tanto xito en algunas organizaciones.