la huella del jefe

Carlos Nava Condarco

Existe una sola forma en la que el Jefe deja huella en el subordinado, huella importante cuando est presente pero huella invalorable cuando ya no est: la enseanza.

Cuando el Jefe ensea lo mucho o poco que sabe a quienes lo colaboran, est entregando una parte de s.

Cuando el Jefe ensea, se est sembrando a s mismo en los dems, y en ellos finalmente un da florecer. As habr conseguido algo que en la intimidad profunda todo ser humano desea: trascender.

Cuando el Jefe ensea da, y as demuestra que el solo pedir es una muestra de las personas incompletas.

Cuando el Jefe ensea construye vnculos con los dems que precisamente trascienden la coyuntura. Y al construir vnculos, construye tambin fortaleza y comunin con los sacrificios.

Ser Jefe de alguien es un asunto circunstancial, ser un Maestro es un acto de grandeza que desconocen los espritus mezquinos.

Quien ensea, por otra parte, no lo hace desde la docta soberbia de quin posee ms, porque la genuina enseanza tiene como vehculo de transmisin las emociones y los sentimientos, ms no la razn. Transmitir conocimientos no es ensear, porque todo conocimiento carece de pasin, y quien ensea arde en el deseo de ser entendido, y eso no necesariamente es racional.

Quien tiene la vocacin preciosa de ensear no precisa ser dueo de vasto conocimiento, porque al dar una parte de s est dando algo que todo el conocimiento del mundo no puede pagar.

Quien ensea tampoco tiene siempre los labios dulces o la mano ligera, porque la Vida obliga muchas veces a ensear con dolor, en medio de dificultad y tristeza. La enseanza no siempre es blsamo, a veces es carga dura e incomprensible en la espalda del alumno, pero si el maestro es sano, finalmente toda enseanza concluye por construir una mejor persona.

El Jefe tiene Poder, y por lo mismo que sea alguien que ensee tiene ms valor. El Jefe que es Maestro se diferencia del Maestro humilde porque primero se hace humilde para poder ensear. As entonces hace una doble entrega: relega su poder y proporciona la enseanza.

El Jefe, como tal, es un ser humano cualquiera, pero Maestro no es cualquiera.

Cuando el Jefe deja de ser tal, el subordinado desaparece, pero el alumno pervive.

Cuando el Jefe deja de serlo pero el alumno pervive, all tambin se encuentra el embrin de un futuro Jefe, uno que aprendi la importancia de ensear.

El Jefe que ensea no siempre es valorado en la trinchera, al fragor de la lucha diaria y de la presin que la Vida impone en esta implacable modernidad, pero es muy valorado luego, especialmente cuando ya no est, cuando ya no es Jefe, pero es un recuerdo que no se olvida.

La cara inexpresiva, el gesto duro y la palabra escueta no desmerecen al que ensea, tan slo muestran que la vida es una lucha que nos curte a todos.

El Jefe que tiene muchas dudas, muchas responsabilidades, inseguridad y desazn, bien hace en refugiarse en algo simple y de mucho poder: ensear. All se abre el camino de las soluciones y las respuestas, porque desde se mismo momento es un camino que se transita acompaado.

Mucho se habla de quin es Jefe o quin es Lder, qu orientacin o qu estilo de gestin corresponde con el bienestar y la productividad de las personas, pero el Jefe que ensea est por encima de esta discusin, porque est ocupado haciendo crecer a las personas que lo rodean, y stas personas son las que hacen crecer las familias, la sociedad y, por supuesto, las organizaciones en las que trabajan.

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