la ilusion de las prioridades

Jos Miguel BolvarEl reto es priorizar menos y cumplir ms los compromisos. Porque, mejor o peor, todo el mundo sabe priorizar. Lo de cumplir sistemticamente los compromisos derivados de priorizar ya es otra historia.A pesar de ello, es posible que hayas odo en alguna ocasin la popular expresin Tienes que aprender a priorizar!. Tal vez, incluso, alguien te la haya dicho a ti Esta frase, tan absurda como demoledora, ataca directamente a nuestras inseguridades y frustraciones, hacindonos sentir culpabilidad. De hecho, en los talleres de mejora de la efectividad personal que facilito son muchas las personas que consideran que deberan priorizar mejor o, al menos, que podran hacerlo. Y yo les pregunto, seguro? Realmente creis que podrais priorizar mejor?.En mi experiencia, lo cierto es que la gran mayora de la gente prioriza casi a la perfecccin. Otra cosa es cmo acta luego, es decir, en qu medida cumplen los compromisos adquiridos derivados de esa priorizacinLas ideas errneas sobre el acto de priorizar y las prioridades en s suelen plantear al menos dos problemas serios en relacin con la efectividad personal.El primero de estos problemas surge de la falsa creencia de que las prioridades las defines t. Esto es solo una ilusin. Parafraseando a Ortega, t eres t y tus circunstancias. Las prioridades resultan, de forma automtica, de la interaccin de dos factores: tus valores y las circunstancias del momento. Tus valores, evidentemente, s los defines t pero las circunstancias no, porque la realidad va por libre.Eso significa que las prioridades aparecen cuando en la realidad que nos rodea se produce una situacin que interacciona con alguno de nuestros valores. Por ejemplo, si para ti la familia es un valor y un hijo tuyo tiene un accidente en el cole, entonces aparece en ese momento la prioridad de ir corriendo a ver qu le ha pasado a tu hijo. O si tu jefe o un cliente te piden que vayas a verles de inmediato y para ti la seguridad de tus ingresos, o de tu puesto de trabajo, es un valor esencial, dejars lo que ests haciendo para ir a verles, porque habr surgido esa prioridad. Sin embargo, si no valoras particularmente nada de lo anterior, probablemente la prioridad de esa peticin de tu jefe o cliente sea muy distinta y tu comportamiento asociado, tambin.En cualquier caso, creer que las prioridades las definimos nosotros es lo mismo que creer que la realidad la definimos nosotros. Un absurdo. Las prioridades generalmente te vienen dadas.El segundo de estos problemas es la manera en que normalmente incorporamos las prioridades a nuestro proceso de toma de decisiones. En general, tendemos a considerar las prioridades al principio del proceso, lo cual es ineficaz adems de ineficiente, ya que en un buen nmero de ocasiones esta priorizacin es tiempo perdido, al no poderse ejecutar en el momento la decisin tomada.Lo que las metodologas de efectividad personal modernas proponen es aplicar, antes de decidir, una serie de filtros lgicos a fin de separar la paja del trigo, es decir, para descartar primero todo aquello que no tiene sentido plantearse como opcin en el proceso de decisin por aparentemente prioritario que parezca al no existir opcin real de hacerlo en ese momento.La priorizacin efectiva, por tanto, se aplica nicamente al conjunto de opciones que realmente puedes hacer en ese momento. Por ejemplo, si mi hijo ha tenido un accidente en el cole pero voy en tren y me quedan 2 horas para llegar a destino, no puedo ir a verle ahora, por prioritario que sea, y lo que tiene sentido es priorizar entre las opciones que puedo hacer en el tren.Otro aspecto relacionado aunque independiente es la coherencia o, mejor dicho, la falta de coherencia entre comportamientos y prioridades. Por lo general tenemos muy claras las prioridades, simplemente porque tenemos muy claros nuestros valores. Pero, a menudo, hacer lo prioritario resulta mucho menos atractivo que hacer lo no prioritario y eso se traduce en que lo que hacemos es distinto de lo que deberamos hacer. Hablo, ni ms ni menos, que de la famosa procrastinacin, un tema con mucha miga que escapa del mbito de este post pero del que mi colega de OPTIMA LAB, Jero Snchez es un gran experto, por si quieres profundizar en l.En resumen, conviene olvidar la ilusin de las prioridades. Como digo a menudo, la falta de humildad es uno de los principales obstculos a la mejora de nuestra efectividad personal. Porque a la realidad le da lo mismo lo que nosotros queramos hacer o lo que nosotros consideremos prioritario. Por eso, admitir que somos mucho ms limitados de lo que creemos y ser conscientes de que el reto no es tanto establecer prioridades como cumplir compromisos es, sin duda, un primer y necesario gran paso para llegar a ser personas ms efectivas.