la vaca otra vez

por Pablo Regent

Varios meses atrs escrib una columna en este mismo espacio haciendo referencia a una fbula muy antigua[1]. Versaba de unos peregrinos acogidos por una familia campesina muy pobre que tiene una vaca como nica propiedad. Los huspedes, al retirarse al da siguiente, matan la vaca. Aunque esto no se entiende en un primer momento, aos despus los pobres campesinos se han vuelto prsperos pues al perder aquella vaca que los mantena penosamente, pero que a la vez los ataba, desarrollaron otras habilidades y emprendieron empujados por la necesidad. La columna segua con que en las empresas a veces tienen vacas que no las dejan despegar y que las mantienen en la mediocridad. Aparentemente el mensaje peg pues tuvo bastante repercusin. Sin embargo, hubo un aspecto que no fue considerado por m cuando lo escrib.

No una, sino varias personas, me han consultado acerca de cmo descubrir su vaca. As, en trminos personales. No la vaca de la empresa donde trabajan, sino la vaca personalsima que impide que se desarrolle como persona, como profesional, como emprendedor o como le interese. Estando con este deber irresuelto asist con mi seora a un musical muy conocido, Billy Elliot, que narra el drama de un nio de la zona minera del Reino Unido durante la gran huelga que sus sindicatos llevaron contra las reformas de Margaret Thatcher. Este nio es hijo de un lder minero que al igual que su padre y abuelo ha trabajado en la mina, y que espera que sus hijos y nietos lo sigan haciendo. Mientras la obra muestra la huelga y Billy es enviado a una clase de boxeo, descubre que su vocacin es el ballet, algo muy alejado de los planes de su padre, pero no tanto de los de su abuela, que aparentemente haba deseado ser bailarina en su juventud. No hace falta explicar el conflicto en potencia que, felizmente, termina con Billy triunfando, a la vez que luego de seis meses, la huelga finaliza sin lograr sus objetivos.

La vaca propia

El desenlace de la obra ofrece las respuestas que buscamos. La mina era la vaca de Billy. Su padre, y principalmente su hermano mayor, minero y activista, hacen todo lo posible para hacerle ver que no debe abandonar su destino manifiesto, la mina como trabajo y el boxeo como deporte. Padre y hermano actan de buena fe. Se dan en ellos las cuatro vendas que impiden descubrir la vaca. Ambos carecen de formacin para cualquier otra cosa que no sea trabajar en la mina, los dilogos denotan, debajo de una capa de intransigencia exagerada, una enorme falta de confianza en ellos mismos a la vez que un miedo descarnado a salir de lo que ha sido su vida hasta ese momento. Por ltimo, han convertido el trabajo en la mina en un fin en s mismo, y ms que un trabajo se ha vuelto un derecho inalienable que parece haberse transformado en algo religioso.

La obra tambin nos permite reflexionar acerca de las claves que hicieron posible que Billy triunfara. Sentirse querido por su madre fallecida, lo que lo hizo un chico que al sentirse amado creciera en seguridad consigo mismo, el valor delesfuerzo a travs del trabajo duro y perseverante, lo que seguramente vio a lo largo de su vida como una constante en su padre, la oportunidad que le ofrece la profesora de ballet, que tiene la capacidad de ver su potencial para esa disciplina, el apoyo cmplice de su abuela, que lo anima en los momentos de desnimo y lo insta a no tener miedo. Por otro lado, en la obra se pueden detectar las caractersticas de los ambientes en los cuales matar a nuestra vaca se vuelve muy difcil. El espritu de cuerpo mal entendido que presiona a aquel que quiere ser diferente, la violencia verbal y un poco ms all tpica del ambiente colectivista, el miedo a fracasar que los que han fracasado pretenden imponer a los otros as como la falta de oportunidades de competir, con otros y con uno mismo, que suelen ser retaceadas en aras de una engaosa solidaridad.

La vaca siempre est ah. Siempre podemos dejarnos vencer por el miedo a lo diferente, a no ser capaces, a asumir prdicas de falsos profetas que nos obligan a aferrarnos a seguridades mediocres. Al final del da, estar atento a la vaca que nos ata es una actitud vital que nunca podemos descuidar. Pues el da que lo hagamos, no importa cun pobre o encumbrada sea nuestra posicin, habremos perdido la posibilidad de ir por ms, que es lo que realmente apasiona en esta vida.