los 7 mandamientos del emprendedor que sobrevive

Edgardo Maidana

A lo largo de mi carrera como Docente , consultor y conferenciante en emprendimientos he tenido muchísimos maestros, mentores y colegas de los cuales fui aprendiendo, tuve la suerte de tener audiencias fabulosas de emprendedores y empresarios de los cuales fui aprendiendo aún más. De todas

 esas innumerable fuentes, variadas por cierto, dispersas en el tiempo también fui elaborando esta especie de Padre Nuestro de 7 mandamientos que me guían y que te comparto para que ojala también te puedan guiar y más que un manual del éxito o algo así es un manual de supervivencia, y es que al fin y al cabo el que triunfa es el que logro sobrevivir en el “valle de la muerte” del camino emprendedor.

1- Sal de la oficina. Es una especie de grito de guerra del emprendedor con actitud y la misma le pertenece a mi gran mentor el Sr Steve Blank. Dice el genio y autor del “Manual del Emprendedor”: “no existen datos en tu oficina, allí solo existen supuestos, hipótesis que debes validar allí donde están tus clientes” , y está más que claro que los clientes se encuentran traspasando las puertas de tu edificio. Esto es además algo que no se puede delegar, nada te indica con más claridad que allí hay un apasionados por tu producto que el brillo en la mirada de tu cliente, y nada más revelador que no le gusto que la expresión de su rostro, esas sensaciones no te las podrá trasmitir otra persona. Asi que cuando Blank dice sal de la oficina, dice sal tú mismo de tu oficina y sal en búsqueda de tus clientes.

2- La única manera de empezar es…empezar. Parece obvio, hasta suena tonto, sin embargo es la pregunta que más me hacen todo el tiempo. Guy Kawasaki en su libro imprescindible “El Arte de Empezar” hace referencia a esta situación y expresa: “podrías gastar todo tu tiempo aprendiendo pero sin actuar. y la esencia precisamente del espíritu emprendedor es actuar no aprender a hacerlo” Es decir que a Emprender se aprende Emprendiendo, si dices quiero prepararme antes de empezar, prepárate haciendo. Si dices quiero estudiar más antes de empezar, estudia haciendo. Si dices quiero encontrar el mejor equipo antes de empezar, encuéntralo haciendo. Resumiendo, empieza y ya, da cada día lo mejor de ti, no pretendas construir un gran muro el primer día, ponte como meta colocar un ladrillo por día de la mejor manera y que ese día sea ayer.

3- Prohibido enamorarse. Ocurre siempre, nos enamoramos de nuestra idea, luego nos enamoramos de nuestro producto, y como no hacerlo : es lo que hemos soñado, por lo que nos hemos pasado noches sin dormir, en lo que hemos puesto todo, hasta lo que no tenemos (y ahora se lo debemos a alguien). Sin embargo como en cualquier relación humana, si algo no funciona, si algo nos consume recursos: emociones, dinero, tiempo, paciencia…lo mejor es salir de allí y hacerlo cuanto antes. “No existe peor despilfarro que crear productos que nadie quiere” es una frase de Ash Maurya, autor de Running Lean que me quedo grabada, será porque tiene toda la razón, aunque duela, como en la vida misma.

4. Fracasar está bien pero que no se te haga costumbre. Que se aprende claro, que no hay manera de evitarlo por supuesto, que en un camino lleno de incertidumbres como lo es innovar,se fracasa, y sí. Ahora, ten presente que fracasar no es gratuito, y no solo por que puedas perder tu inversión sino porque perder desgasta a quienes creyeron en ti, el tiempo no vuelve atrás y hasta el más fuerte y templado corre riegos al caerse. El fracaso es inevitable pero no te acostumbres a él, ni creas que no tiene consecuencias.

5- Tira tu Plan de Negocio a la basura. Esta frase me trajo muchos problemas y algunas críticas muy fuertes. Y si la frase leída así sin contexto suena mal, al fin y al cabo hace más de un siglo que en las Universidades y Escuelas de Negocio se enseña que es-lo-que-debe-hacerse. Hoy si bien es necesario sistematizar tu proyecto, ya sea por que buscas inversores o porque quieres hacerlo para tener una hoja de ruta en tu emprendimiento, mi recomendación es utilizar herramientas más agiles. Recuerda que el primer día solo tienes supuestos, deseos, hipótesis, no tienes datos, y de que están hechos los Planes de negocios sino de datos. Existen herramientas como el Lienzo de Modelo de Negocio de Alexander Osterwalder, el Lean Canvas de Ash Maurya, el Mapa de Empatíadesarrollado por Xplane y más que te permitirán sistematizar y esbozar un Modelo de Negocio que es lo que necesitas antes que un plan de Negocio y en eso debes centrarte antes que gastar tiempo y recursos en un plan que no resistirá al primer contacto con los clientes.

6- Cuidado con los Gurúes. Uno de mis Profesores Juan Vicente Sánchez Director del Departamento de Medicina de la Universidad Jaume I. dice siempre: “no te fíes de quien quiera enseñarte” y la frase molesta para algunos tiene que ver con ser cauteloso con quien te dice que te puede ENSEÑAR, el conocimiento hoy es una CO-CREACIÓN. Desconfía más si te cobrara por ello, hoy el CONSUMO EDUCATIVO es tan ágil que requiere de la participación, el feedback y el aporte de todos los involucrados: DOCENTES, ALUMNOS, ORGANIZACIONES Y SOCIEDAD. En la época de la “fiebre del oro” los emprendedores que se aventuraban murieron en el intento y quienes ganaron dinero fueron quienes vendían picos y palas, así que cuidado con los VENDEDORES DE RECETAS MÁGICAS PARA EMPRENDER por que no existen, a Emprender se Aprende Emprendiendo Si no transformas tus notas en acciones nada ocurrirá y está de moda emprender y es cuando pululan los oportunistas.

7- Valida Tu Modelo de Negocio con recursos propios. No es necesario tener tu producto terminado, ni perfecto, no es necesario esperar meses a que todo “esté listo y preparado”, olvídate de los grandes lanzamientos al estilo de las grandes corporaciones. Olvídate del organigrama, tu sillón costoso de gerente. Usa tu imaginación y entrega valor con los menores recursos posibles y lo más rápido posible. Al comienzo el objetivo no es vende pero vende, solo así podrás validar si tienes un modelo de negocio. No es necesario que construyas el producto perfecto pero construye algo de valor por mínimo que sea y entrégaselo (véndeselo a tu cliente) Me encante el ejemplo del proyecto de crear un Jugo de naranja empaquetado (producto terminado) y entregar valor haciendo degustar el jugo directamente de la naranja con un sorbete. Eric Ries en su ya mítico libro “El método lean Startup” hace referencia a el producto Mínimo Viable que es la mínima versión de tu producto que puedes entregar aportando valor al cliente y que te permitirá obtener feedback directamente de él y así aprender si tiene s o no un Modelo de negocio y más importante aprenderlo rápido y barato.

Me costó unos cuantos años aprender esto que te resumo en este artículo, mejor dicho unas cuantas décadas, cuando lo internalice me ayudo no solo a la hora de emprender sino también en mi carrera profesional incluso en mi vida cotidiana y en mis proyectos personales. Si te pareció bueno compártelo será mi mejor recompensa.

A %d blogueros les gusta esto: