ojo con panamá: mucho más que un canal

Los latinoamericanos a pesar de lo mucho que podamos hablar de integracin y de hermandad- en realidad sabemos poco de lo que sucede en los pases de la regin, ms all del pas donde vivimos. Con respecto a Panam, hay una buena parte de la opinin pblica latinoamericana que solo sabe que se trata de un pas cortado por un canal que comunica a los ocanos Atlntico y Pacfico. Eso es cierto.

Pero es bueno recordar que ese canal estuvo durante gruesa parte del siglo XX bajo control de Estados Unidos, el cual no solo administraba el canal propiamente tal, sino que tena prcticamente soberana sobre 5 millas a cada lado de la va acutica. All lleg Estados Unidos a tener 14 bases militares de triste recuerdo. Si esa situacin pudo finalmente eliminarse no fue gracias a que los norteamericanos hayan sido derrotados en una guerra de expulsin, o de liberacin, o por obra y gracia de una insurreccin popular imposible de resistir, que haya obligado a los norteamericanos a salir arrancando de ese territorio. Si esa situacin cambi, y si los panameos llegaron a ser ntegramente dueos soberanos de su territorio, fue gracias a la larga resistencia cvica del pueblo panameo y a los acuerdos Torrijos Carter, mediante los cuales se pact, en 1977, la entrega del canal para 1999. Se trat, en pocas palabras, de un triunfo de la poltica y de la diplomacia, y en alguna medida de la sabidura y de la prudencia, por parte de todas las partes involucradas. As vistas las cosas, se trata, indudablemente, de un excelente ejemplo para toda la Amrica Latina, donde la buena diplomacia tiende a ser sustituida muchas veces por la retrica y el discurso encendido.

Una segunda cuestin que es interesante de ser tenida en cuenta en el caso panameo es que el canal, en manos panameas, ha funcionado excelentemente bien. Siendo una obra monumental de la ingeniera del siglo XX -que requiere de mucho dominio tcnico para su funcionamiento y su administracin- el canal es una va acutica que sigue eficientemente a disposicin del comercio y del trfico martimo internacional. Son 35 o 40 barcos los que cruzan diariamente el canal, en un sentido o en otro, con entera seguridad. Todo parece indicar que la administracin del canal no se ha convertido en un trofeo para los gobernantes de turno, ni en una caja chica, ni en una fuente de colocacin laboral para amigos y militantes. Las palabras eficiencia, tecnocracia y meritocracia que se han convertido casi en malas palabras en ambientes polticos como el venezolano, siguen teniendo plena vigencia en al contexto panameo, por lo menos en lo que dice relacin con el canal.

Cuando estaba en manos norteamericanas el canal no tena, formalmente, fines de lucro. Se supone que si algo se cobraba por atravesarlo, era solo para cubrir los costos de funcionamiento, pero no se generaban utilidades que se repartieran a sus dueos. Estados Unidos se senta suficientemente recompensado por el hecho de tener a disposicin una va que le permitiera unir sus costas atlnticas con las pacficas, lo cual reduca costos y tiempos en el seno de su propia economa. Eso cambi con la administracin panamea. Ahora se define claramente al canal como un mecanismo que tiene, entre otras funciones, la de proporcionar un ingreso por concepto de peaje a la economa de Panam. Hoy en da el canal aporta aproximadamente 900 millones de dlares anuales al fisco panameo, adems de lo que paga en salarios y en la adquisicin de bienes y servicios locales. Se trata, por lo tanto, claramente, de lo que los economistas definiran como una economa rentista.

El rentismo panameo ha permitido la creacin de obras de infraestructura autopistas, metro en Ciudad de Panam, remodelacin del casco antiguo, parques, aeropuertos, etc. y el apoyo a un sector financiero y de servicios altamente integrado a la economa internacional. Lo interesante del rentismo panameo es que no parece canalizarse hacia la produccin de cualquier tipo de mercancas, ni hacia una elevacin generosa de los niveles de ingreso y de consumo de la poblacin, sino hacia potenciar a Panam como una economa abierta y de servicios. Parece confirmarse en el anlisis de Panam que el rentismo no es intrnsecamente malo -como pretenden postular algunos analistas venezolanos que no hayan ya a quien echarle la culpa de su males sino que es enteramente posible disponer con sensatez de una renta econmica que no se agote en s misma, sino que abra nuevas fuentes de riqueza al pas que la posee. Con la culminacin de las obras de ampliacin del canal lo cual debe suceder a fines de este ao o principios del prximo- la renta panamea aumentar, pues permitir el paso de ms barcos y de mayor tonelaje.

Otra caracterstica importante de la economa panamea es, que se integra a le economa internacional por la va fundamentalmente de la venta de servicios: los servicios del canal, los servicios portuarios que proporcionan los puertos de Colon y de Balboa los dos ms grandes de Amrica Latina-, los servicios financieros, los servicios ligados a la interconexin area de todo el continente, los servicios comerciales relacionados con la zona libre de Colon. No se visualiza como un pecado ni como una deuda histrica el no tener un sector industrial suficientemente poderoso. Y lo interesante es que el sector moderno y de servicios genera un crecimiento que dinamiza al conjunto de la economa y que absorbe lentamente a los bolsones de pobreza y de falta de modernidad que todava subsisten en la sociedad y en la economa panamea.

Una ltima cuestin: quien recorre Panam no encuentra un solo afiche, ni pancarta, ni aviso en la prensa -en ningn punto del pas- donde se muestre el nombre o la cara del Presidente de la Repblica y donde se alabe su accionar. Y en todas las gasolineras, restaurantes y hoteles -de cualquier categora- se encuentran baos limpios y bien provistos de papel toilette. Son algunas pequeas grandes cosas, que se suman a las anteriormente mencionadas, que colocan a Panam en la senda de los pases civilizados. Cochina envidia debera darnos.

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