personalidad resistente (hardiness)

La idea de que hay un tipo de personalidad más resistente al estrés, y por tanto más adaptado a las situaciones problemáticas aparece por primera vez en la literatura científica en 1972. Kobasa y Maddi desarrollan este concepto al estudiar a personas que hacían frente a situaciones estresantes de forma eficaz.
Si bien dichas personas tienen características muy diversas, a lo largo de años de estudios científicos sobre la personalidad resistente, se ha llegado a identificar tres ejes principales.
• El primero es el compromiso. Las personas que viven mejor los momentos difíciles son aquellas que perciben un sentido en su vida. Esto les lleva a comprometerse en su propio desarrollo personal y a comprometerse en acciones sociales de diversos tipos.
• El segundo eje es el control o aprendizaje. La sensación de comprender el porqué de las situaciones, de poder dar una explicación tanto a nivel intra personal como externo ayuda a sentir que se puede hacer algo para modificarlas. Esto proporciona una sensación de control positivo: se puede aprender a llevar las riendas de la propia vida.
• La tercera es el reto. Cuando se comprende que la vida es una sucesión de cambios y que no podemos pretender detener el cambio, se adquiere una flexibilidad interior que facilita el vivir nuevas experiencias. La persona relativiza más fácilmente.

Lo interesante para nosotros de estas conclusiones es que una vez identificados los factores que favorecen vivir mejor las situaciones difíciles, podemos aprender a potenciarlos en el día a día.
Podemos intervenir principalmente en la etapa de interpretación y en la de activación.
– En la interpretación lo fundamental es aprender a conocerse a sí mismo. La historia personal, las creencias, los conocimientos, los rasgos de carácter, son los elementos a través de los cuales valoramos y juzgamos.
Vemos el mundo a través de nuestras gafas personales. Podemos aprender a limpiar los cristales y también a cambiar de gafas si es necesario.
Si procuramos extraer lo mejor de cada vivencia, nuestra vida será más plena y más agradable.
“Lo que dices de ti mismo y del mundo, modula tus vivencias” L. Monserrat
– Podemos aprender técnicas para controlar el nivel de activación físico. La relajación, las técnicas de respiración y la meditación ayudan de forma eficaz a reducir el nivel de estrés resultante.
También pueden ayudarnos a controlar reacciones emocionales desproporcionadas o nocivas. ¿Quién no se ha dicho nunca a sí mismo: “la próxima vez, antes de responder haré tres respiraciones profundas”

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