¿por qué fracasa el emprendimiento?

Dunia de Barnola.

Emprender, con lo valioso que es hacerlo para un país, una sociedad, es apenas el inicio. A partir de ese momento en que “subimos la santamaría” de nuestro emprendimiento comienza un reto de mayores proporciones: darle sostenibilidad en el tiempo, consolidarlo en su mercado, lograr que se consolide y crezca, poder bandear los malos vientos y lograr que nuestro emprendimiento se transforme en una empresa sólida, próspera y competitiva.

En esta nueva fase del reto las estadísticas no están a nuestro favor, porque de forma abrumadora nos indican que un promedio de 80% de las Pymes en el mundo fracasa antes de los cinco años y el 90% no llega a los 10 años. Peor aún, cuando acercamos los números a nuestro país y nuestro tiempo, tenemos que, ya para 2012 la tasa de emprendimientos venezolanos que llegaban a convertirse en empresas era de apenas 1,54%.

Ahí está el verdadero reto emprendedor: lograr estar en ese mínimo porcentaje de quienes lo logran, y más aún, lograrlo tanto y tantos que esa tasa desfavorable se revierta en un número que auspicie desarrollo, progreso y bienestar para nosotros y el país entero.

La pregunta clave es: ¿por qué se quedan tantos emprendimientos en el camino? Hay múltiples respuestas y explicaciones para el hecho de que menos de 2% de los emprendimientos logren consolidarse en empresas sustentables y competitivas.

Si le preguntamos a los emprendedores directamente, ellos nos podrían rezar un rosario de factores externos a ellos que van desde la ausencia de políticas públicas de apoyo al emprendedor, falta de apoyo por parte de instancias oficiales y privadas, ausencia de programas estructurados para apoyar al emprendedor y la empresa, limitadas y poco accesibles fuentes de financiamiento, legislación compleja y agresiva contra el emprendedor/empresario, exceso de controles, impuestos, entre otros.

Todos estos argumentos tienen un impacto y validez reales que no podemos negar. Sin embargo, nos preguntamos, ¿por qué ese 1,54% lo logra, aún en el mismo contexto? ¿Por qué consiguen emprender y ser exitosos consolidando, a veces, hasta proyectos que crecen y se desarrollan para llegar a convertirse en grandes empresas? ¿Suerte? No creeríamos.

Quienes nos dedicamos a estudiar el tema de la competitividad y fomentar el éxito de nuestros emprendedores, encontramos al estudiar casos que lo logran versus casos que no, que hay una serie de razones internas que atentan contra la posibilidad de que esos sueños de emprender alcancen su consolidación.

En primer lugar, la falta de manejo y control de las finanzas que le impide conocer realmente el estado financiero de la empresa, tener un idóneo manejo de los créditos y las cobranzas, controlar los gastos, manear los inventarios, y controlar el presupuesto, el endeudamiento y la liquidez.

En segundo, dificultades para vender y manejar el mercado que no le permiten entender las preferencias de los clientes, ofrecerles orientación y servicio, ubicarse de manera idónea, seleccionar nichos de mercado, desarrollar un efectivo plan de mercadeo y ventas, detectar las oportunidades, y conocer bien su producto, su competencia y sus ventajas competitivas.

En tercer lugar, mantener la informalidad e ilegalidad del emprendimiento que impide atender de manera eficiente el entramado legar y fiscal que afectan al negocio, de manera de consolidar las oportunidades financieras y evitar riesgos, multas y sanciones que puedan acabar con la iniciativa prematuramente.

En cuarto y último lugar, la falta de una planificación estratégica innovadora que mantiene al emprendedor atrapado en una visión cortoplacista de su negocio, impidiéndole navegar flexiblemente entre los retos que, ciertamente, deberá enfrentar y mantener viva la idea de largo plazo.

Estas son apenas 4 de las más importantes limitaciones que el emprendedor puede diagnosticar en sí mismo y atender. Atender con la proactividad, empeño, voluntad, compromiso y capacidad de aprendizaje que lo caracterizan.