protocolo familiar: considerando a la nueva generacion

Por Fernando Weimberg

Para la nueva generación, el Protocolo Familiar constituye, en muchos casos, la primera oportunidad de conectarse con la empresa real, dejando de lado las anécdotas, fantasías, leyendas, prejuicios, suposiciones y creencias existentes solo en su imaginación.

Es mucho lo que se moviliza internamente a la hora de conversar, analizar y consensuar la elaboración de un Protocolo Familiar: miedos, elecciones, falsas creencias, recuerdos, celos, sueños, mandatos, altruismo, envidia, generosidad, viejos rencores, expectativas, asignaturas pendientes, amores.

En fin, todo tipo de emociones comienzan a emerger, dando lugar al inicio de un necesario y renovador proceso de esclarecimiento, durante el cual, a partir de despejar la confusión, es posible comenzar a establecer deseos, intereses (personales y grupales), prioridades, objetivos.

Esta movilización interior, individual y colectiva, que comienza a producirse en los miembros del organismo vivo “empresa-familia”, tiene una mayor impronta en los integrantes de la nueva generación (trabajen o no en la empresa), propiciando un excelente e irrepetible momento para conocer y analizar una serie de interrogantes específicos y claves en todo proceso de transferencia generacional, susceptibles de ser tratados en reuniones de interacción entre todas las generaciones involucradas o reflexionados en la intimidad, con la mayor seriedad y honestidad:

1. ¿Cuál es la verdadera historia del nacimiento y crecimiento de esta empresa?, ¿cuáles fueron los principales hitos en la historia de la empresa?, ¿cuáles fueron nuestros principales logros y fracasos como empresa de familia?, ¿cuáles son nuestras asignaturas pendientes?, ¿cuáles son nuestras principales fortalezas y debilidades?

2. ¿Cuál es el verdadero propósito de la empresa y los negocios para la familia?, ¿cuáles son las diferencias entre ser dueño, dirigir, gerenciar o trabajar en la empresa?, ¿cómo fue la incorporación de la generación actual a la empresa: fue por una decisión propia o más por un deber o un compromiso con la familia?, ¿están conformes los miembros de la generación actual con el lugar al cual llegaron con la empresa y con su vida empresarial?, ¿cómo fue que eligieron sus puestos de trabajo: por gusto, afinidad, por mejor habilidad para realizar las tareas o por necesidad del negocio?

3. ¿Cómo se genera el dinero en esta empresa?, ¿entendemos o no de dónde sale?, ¿sabemos qué hacer y cómo hacerlo para que el dinero siga llegando?, ¿cómo se toman las decisiones?

4. ¿Cuáles son las razones básicas por las que ocurre el éxito en los negocios y en particular en el nuestro?, ¿cuáles son los tres secretos más importantes que hacen al éxito de esta empresa?

5. ¿Quiénes son nuestros clientes más antiguos y más importantes?

6. ¿Por qué nos eligen los clientes?, ¿qué sabemos de la competencia?

7. ¿Quiénes son nuestros aliados estratégicos: clientes, socios, proveedores, empleados, colaboradores?, ¿quiénes son los hombres de mayor confianza?

8. ¿Por qué es necesario e importante respetar y hacer respetar los contenidos del Protocolo Familiar?

9. ¿Cuáles son para mí los pros y los contras de trabajar en esta empresa de familia?, ¿cómo me veo en cinco años, llevando a cabo qué actividad?, ¿conozco mi verdadera vocación?, ¿tengo en claro qué es lo que quiero para mi vida, cuáles son mis prioridades?, ¿es realmente ésta la empresa para la que quiero trabajar?, ¿poseo las habilidades y capacidades necesarias para desempeñar satisfactoriamente mis funciones? Si no las tuviera, ¿tengo interés en adquirirlas?, ¿comparto una visión en común sobre el negocio con la generación actual?

Ir encontrando las respuestas a estas preguntas permite a los integrantes de la nueva generación interactuar con los miembros de los demás grupos de interés que integran el conjunto familia-empresa (generación anterior, accionistas no familiares, gerentes, familiares que no trabajan ni son dueños de la empresa, dueños retirados) desde un lugar de mayor libertad e independencia, lo que redunda en aportes positivos y enriquecedores al Protocolo Familiar.

Autor Fernando Weimberg es Contador Público (UBA), especializado como Asesor en Seguros y como Consultor en Planificación Financiera Personal en Empresa & Familia, en el Instituto de Planificación Financiera del CAPS. Cuenta con una vasta experiencia en Pymes familiares y de socios. Desde 1983 trabajó exclusivamente en Pymes, llegando a cumplir funciones de Director Ejecutivo y/o dueño. Actualmente es miembro del Instituto de Planificación Financiera del CAPS y se dedica a la consultoría en planificación financiera en Empresa & Familia y al entrenamiento y formación de emprendedores, empresarios y dueños a través del Programa de Coaching en Dirección Pymes del CAPS, a la vez que dirige su propia empresa. Expositor en diversas conferencias y seminarios, ha publicado numerosos artículos de interés general sobre seguros, ahorros productivos y finanzas personales, como así también sobre la problemática organizacional en las Pymes, tanto de familia como de socios.

Fuente http://www.serhumanoytrabajo.com/archivo/Management/protocolo.htm

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