si realmente quieres tener exito, nunca te olvides de tu crecimiento persona

Hoy quiero comenzar por uno de los relatos que guardo de Carmen, durante mi adolescencia desarrollada en Salamanca, que perdurando en la memoria me ha embestido en muchos momentos clave a lo largo de la vida.

Es algo as como una adivinanza, un referente que considero de extraordinario valor, y que aqu pblicamente quiero transferir por escrito de nuevo a mis hijos Dani y Alan, as como a todos los que como ellos transitan por ese particular periodo de la vida adolescente en que tenemos quedescubrir algo tan importante para nuestro desarrollo como es la responsabilidad.

Siete ranas estn cmodamente sentadas sobre el alfeizar de una ventana. Cinco de ellas deciden saltar Cuantas ranas quedan?

Solo la primera vez que Carmen me hizo esa pregunta contest que dos. No. Quedan siete. Una cosa es que decidan saltar y otra muy distinta que terminen hacindolo -respondi mi madre-.

Durante todo el proceso de crecimiento de los seres humanos, nuestro cuerpo prospera sin esfuerzo aparente, fsica e intelectualmente, y basta con mantener una alimentacin adecuada para sentirnos cada vez ms grandes, ms fuertes e intelectualmente con ms posibilidades.

Sin embargo, en muchos casos, mantenemos la creencia subconsciente de que nuestro crecimiento emocional sigue patrones similares al del fsico; pero en la realidad no es as. El crecimiento emocional no avanza por si solo, y cuando terminamos el periodo de educacin formal, aparece la ineludible responsabilidad de seguir avanzando, pero esta vez ya con nuestro esfuerzo, en el proceso de crecimiento; porque nada ni nadie ms lo har por nosotros.

Realmente somos pocas veces conscientes de que no venimos con un plan preestablecido para continuar creciendo y de que es compromiso nuestro el decidir donde y en que queremos crecer, ya que somos nosotros los que resolvemos que aprenderemos y cual es el momento para comenzar.

Con frecuencia nos decimos: Pensaba que sera ms fcil.

Es ms probable que actuando tengamos ganas de hacer algo, que esperar a tener ganas de actuar.

Despus lo har. Pocas veces existe una frase tan intil.

Simplemente: Hagmoslo!

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