todo lo que puede hacer un ‘business angel’ por tu negocio

Montse Mateos.
Conocen el mundo empresarial, les apasionan las nuevas ideas e invierten tiempo y dinero en aquellas con potencial de futuro. Estos mecenas de los negocios aportan su conocimiento y su networking, lo que puede facilitar la entrada de capital en las distintas fases de financiación, pero debes ser consciente de que el éxito de tu empresa depende de ti y de cómo utilices ese apoyo.

“Si el business angel es el salvador del negocio, esa compañía es una mala opción”. Quien dice esta frase en Nacho de Pinedo, emprendedor y también inversor en varias start up. Artífice hace cuatro años del Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI), asegura que estos mecenas no pueden ser la clave del proyecto: “El equipo gestor, que tiene que estar en el día a día, y el modelo de negocio son fundamentales. El business angel no puede llegar a ser insustituible porque ése no es su rol”. Estos inversores particulares apuestan por una idea porque creen en ella y en su potencial de futuro. La mayoría, además de una aportación económica –que no suele exceder a los 500.000 euros por proyecto– pone a disposición del negocio su experiencia y conocimientos empresariales.

El impacto de este bagaje en el desarrollo de la empresa queda de manifiesto en los resultados de un informe que ha realizado Lourdes Moreno, profesora de Deusto Business School, para la European Business Angel Network (Eban): desde el momento en el que una compañía recibe una inyección económica procedente de un business angel, su crecimiento casi llega a triplicarse en términos de empleo, ingresos y activos en sólo tres años. El informe, realizado partir del análisis de 1.661 start up ubicadas en 37 países europeos cuya vida media se sitúa en los 6,3 años, revela los cinco sectores, por este orden, más receptores de inversiones: tecnologías de la información, manufactura, comercio, I+D y medios de comunicación.

Moreno, que además es directora de la red de inversores Crecer Más, explica que para hablar de un ebitda –beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones– positivo en las empresas en las que se inyecta capital hay que esperar al menos un lustro: “Los primeros años no se remonta, pero sí que se genera empleo y la start up crece. Que no exista un ebitda positivo no significa que la compañía no tenga valor”. Sin ir más lejos Facebook pagó 19.000 millones de dólares por WhatsApp, que aún no es rentable.

La inversión de estos mecenas puede llegar a los 500.000 euros por proyecto
Emprendedores e inversores, aunque reconocen la importancia de los business angel en el desarrollo de un negocio, creen que su papel en nuestro país tendría que ser aún mayor. De acuerdo con los datos de Eban, Reino Unido lidera el mercado europeo de este tipo de inversiones, con un total de 84,4 millones de euros en 2013; seguido por España (57,6 millones) y Rusia (41,8 millones) –el impacto global en el mercado laboral fue de 184.170 empleos–.

Otro dato interesante es el que aporta Carlos Pavón, socio director de IURE Emprendedores & Business, quien hace referencia a un estudio realizado por la Red Española de Business Angels (Esban): “En 2009 situaba en 42 el número de redes; tres años después se calcula la existencia en nuestro país de 100 entidades, que son redes de business angel o que dentro de sus actividades realizan esta función. Esto da cuenta del auge de fórmulas de financiación alternativas que, además, pueden permitir al emprendedor obtener un apoyo adicional en materias relativas a la gestión del negocio”. ¿Socios o asesores? La proliferación de estos mecenas ha hecho que los emprendedores más ingenuos acudan a ellos en busca de un salvador para su negocio, algo que tanto unos como otros tratan de desmontar a toda costa. Luis Miguel Vindel, CEO de Playthe.net –medio digital para comunicar información, anuncios y realizar promociones a través de pantallas en exterior–, asegura que es el mercado el que da la medida de los proyectos que encuentran financiación y los que no: “Las uniones entre emprendedores y business angel son variopintas. Hay personas que quieren invertir en un negocio y aplican un manual para apuntar y calificar un proyecto porque sólo piensan en cifras; y existen profesionales que se embarcan en una start up porque se apasionan y quieren participar en su crecimiento”. Vindel confiesa que son estos últimos los que siempre ha buscado y los que más le gustan.

Reino Unido lidera el mercado europeo de estas inversiones, seguido de España y Rusia
También Andrés Romerales, fundador de MyValue, servicio online que permite la gestión de finanzas personales, considera que los business angel no actúan como rescatadores de una empresa, sino que ayudan a su crecimiento con su participación: “Realmente es muy sano para la compañía, ya que en las fases iniciales aportan un punto de vista crítico para poner el negocio en el camino correcto, algo que no suelen hacer ni los propios emprendedores ni los friends and family“. Entre las cualidades que debe tener un inversor particular, Romerales destaca que esté especializado en la industria en la que invierte; que tenga capacidad de análisis y síntesis, “para que apoye en la toma de decisiones estratégicas”; que posea una participación en el negocio para los aspectos estratégicos y de networking, “pero sin influir en el día a día de la empresa”; y, por último, que sea capaz de facilitar la entrada de capital en las fases posteriores de financiación del negocio. Asignaturas pendientes La mayoría de los business angel tienen claro que su papel no es decisivo. François Derbaix, emprendedor e inversor, es muy crítico al respecto y afirma no tener muy claro que la generación de empleo esté relacionada al cien por cien con la incorporación de un mecenas. “Los emprendedores son los auténticos artífices de su éxito. Por ejemplo a empresas como Idealista.com, eDreams o Milanuncios.com les ha ido muy bien sin la ayuda de un business angel”.

Asimismo, Ángel Cavada, director de una red de business angel, apunta que “no estamos ni para gestionar ni para apoyar, a menos que nos lo pidan. Si no existe un canal de crecimiento claro, no hay nada que podamos hacer”. De Pinedo señala que “en España, tanto angels como emprendedores tienen conceptos personales y diferentes expectativas de sus papeles y de cómo éstos encajan entre sí. La definición franca y honesta de la figura de este inversor para la start up, lo que debe aportar y las normas básicas de su relación con el emprendedor, debería ser la primera piedra de toque entre estos personajes”.

Facilitar la entrada de capital en las distintas fases de financiación es una de las razones de ser de los ‘angel’
Por otra parte, emprendedores y business angel echan en falta cierto apoyo gubernamental que facilite y potencie su participación en el mercado. Derbaix considera que si bien la Ley de Emprendedores aporta incentivos, “la letra pequeña y las condiciones que impone para optar a deducciones hace que sea prácticamente imposible aspirar a alguna”. También De Pinedo opina que “lo lógico sería que se aplicaran al menos los instrumentos fiscales que beneficiaron a la inversión en el ladrillo, ya que este sector aporta una mayor diversificación, estructuración y cualificación del tejido productivo nacional”.

Cavada coincide: “Las limitaciones de la Ley no permiten alcanzar el nivel de inversiones de Reino Unido, donde lo que desgrava el inversor se compensa con la riqueza que crea. Si en España fuera así, podríamos ser más agresivos. Aquí si la sociedad tiene más de dos años no puedes acceder a una desgravación fiscal, lo que supone un gran freno para muchas inversiones”.

Pavón propone incentivar, además, “la inversión de estos actores en negocios rentables atrapados en sociedades con dificultades, pues el fomento del emprendimiento reside en la puesta en marcha de start up, pero también en evitar la desaparición de una empresa ya existente”.