¿y ahora cómo me como este elefante?

ulián Acosta

De cómo el primer seguidor es más importante que el propio líder al implementar la Gestión de la Innovación en la organización.

Son las 10:05 de un viernes cualquiera de Junio. Hace algo de sol y el reloj del escritorio de Laura pareciera que no quisiese marcar su hora de almuerzo. Su nueva dieta semanal le está jugando una mala pasada, está hambrienta. En ese preciso momento una vídeo-llamada irrumpe en la pantalla de su laptop: Andrés Jaramillo, su jefe regional de Suramérica, que le llama desde Argentina.

Después de un par de horas frente a la laptop, Laura tiene claro que el reto que le propone Andrés no es fácil. Por órdenes directas de los accionistas se ha decidido incluir a la innovación como pilar estratégico de la organización. La competencia está siendo voraz y cada vez están perdiendo más cuota del mercado. Laura se llena de incertidumbre, ya que en ese momento no sabe si afortunada o desafortunadamente ha sido la persona escogida para liderar todo este nuevo proceso.

Laura sube a la terraza, en donde sufre un gran vaivén de sensaciones. Por un lado siente incertidumbre por introducirse en nueva temática en la que además tiene que involucrar a toda la compañía, ¡algo más de 2000 trabajadores!… –”Es una barbaridad”- piensa.

Volviendo de nuevo a su ordenador, repasa la conversación. Su jefe le confirmó que no iba a estar sola, le manifestó que tendrá un presupuesto modesto pero independiente, y el acompañamiento de consultores expertos.

A pesar de todo esto, Laura sabe que la implantación no va a ser nada sencilla. Ha aprovechado toda la tarde para navegar en Internet en búsqueda de información que le permita profundizar en ese concepto de “Gestión de la innovación“.

De los millones de resultados arrojados por Google, Laura ha extraído una conclusión trascendental… “Las organizaciones no innovan por sí solas, son las personas las que innovan“. Automáticamente se replica a sí misma “…¿Si son las personas las que innovan, cómo voy a hacer para sacar el potencial a las más de 2000 personas de mi empresa?.. ¡Sólo conozco a un 5% de ellas!… es absurdo, es imposible… Yo no tengo autoridad para arrastrarles“.

A lo mejor no eres la única que se identifica con la historia anterior, muchos de nosotros nos hemos enfrentado a problemas similares, en los que solo cambian la magnitud de las cifras.

Desde antara día a día nos plantamos frente a clientes como Laura, con barreras culturales y metodológicas en la empresa que dificultan la implantación de esas nuevas herramientas y formas de trabajo.

A través de nuestra experiencia en múltiples implemetaciones hemos afianzado una metodología sencilla y práctica que podría darte una luz para estos casos. A continuación describiremos algunos tips para la implantación.

Vencer tus propios miedos
Cualquier persona que decida implementar la Inteligencia Competitiva o Gestión de Ideas para la innovación dentro de la organización la consideramos como un líder. Su espíritu visionario le ha permitido ver un poco más allá, aunque es consciente que requiere transformar su organización desde dentro para lograr el “See Further, Grow Faster”.

Es en ese justo momento lo único que necesita el líder es valor para levantarse. Generalmente estas personas se enfrentarán al ridículo empresarial y en algunos casos pasarán a engrosar la larga lista de los incomprendidos. Frases como “Para qué vamos a cambiarlo si siempre lo hemos hecho así” o “No tenemos tiempo para eso en este momento, hay cosas más importantes”, saltarán a la mínima, pero al final todo pasa por no perder la convicción y afrontar tus propios miedos. No hay nada que con disciplina y constancia no llegue al éxito.

La Importancia del primer bocado
¿Recuerdas los 2000 empleados de la empresa de Laura?, bueno pues es a esto es lo que yo llamo un elefante. ¿Y cómo te comerías a ese elefante?… la única respuesta posible es “bocado a bocado”. Parece elemental, pero como verás nuestro instinto profesional nos dictamina hacer todo perfecto, queremos extender la iniciativa a toda la organización… ¡Queremos comernos el elefante por completo! Y de un solo mordisco.

El primer bocado no es más que tu primer equipo seguidor. Desde la experiencia puedo decir que este grupo es mucho más importante que tú mismo. Este debe estar conformado por personas con las que exista un buen feeling laboral y confianza, ya que de ellos depende la generación de nuestros primeros resultados, a los que llamo victorias tempranas.

Visibilidad interna, factor crítico de éxito
Las victorias tempranas generan la confianza en el proceso, pero hay un par de factores igualmente importantes para la viralización de tu nuevo proceso; la visibilidad y la simplicidad.

Piénsalo bien, nadie ama lo que no conoce, así que si quieres que todos se “enamoren” de tus herramientas tienes el deber de ponerlas al alcance de todos. En este punto lo más importante es darle el protagonismo a tu primer equipo seguidor, ya que inconscientemente los demás se sentirán identificados con ellos de manera natural, son cosas de afinidad. Ten la seguridad de que el resto se irá uniendo al proceso uno a uno, porque querrán gozar de los mismos beneficios.

Un ejemplo de ello sucedió hace un par de meses atrás en Latinoamérica, donde una universidad cliente de antara decidió empoderar al director de su OTRI como encargado de la implantación de los procesos de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia competitiva. Atendiendo la recomendación de antara, el director de la OTRI decidió iniciar el proceso con un solo grupo de investigación. Para sorpresa del director de la OTRI, a los pocos días a su oficina se estaba acercando un par de investigadores principales de otros grupos, quienes proactivamente le manifestaron su interés en adherirse al proceso, ya que se había enterado de la iniciativa a vuelta de pasillo.

Autor Julián Acosta –